Katsuki Bakugou era un ser invicto ante todo lo que hacía; deportes, actividades artísticas, y su vida familiar tampoco se encontraba tan mal. También, era popular entre chicas y chicos, lo que resultaría extraño debido al explosivo temperamento con...
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El ambiente dentro del salón de música cambio completamente en el momento en el que se le ocurrió pedirle descaradamente un beso a Izuku.
Nuevamente, se dejó llevar por toda esa acumulación de sentimientos que le provocaba el pecoso y, más el tiempo que estuvo absteniéndose de su contacto, no hace falta decir que al primer reencuentro actuó miserablemente embelesado por los celos del contrario.
"Deku solo me quiere para él"
Con ese pensamiento en mente se sintió menos apenado de su yo pequeño declarando ante un montón de mocosos, que no dejaría que alguien se llevará lejos de él a su amigo de la infancia.
Porque Katsuki no quería compartir.
Sin embargo, que ahora el pecoso lo estuviera mirando intentando analizar sus razones, lo trajo de vuelta y se preocupó de inmediato por los pensamientos que pudieran estarle cruzando por la mente.
-Ah, no... Yo quiero, pero si tú...- las palabras se atoraban en su garganta -olvídalo. No sé porque estoy diciendo esto- con una de sus manos se tapó la boca para evitar que salieran de ella más balbuceos.
"Debe ser una broma...", por otro lado, se quería arrancar la vergüenza.
Era consciente de que estaba nervioso pero era increíblemente sorprendente que su nivel de nerviosismo haya aumentado de un día a otro.
Ni siquiera Izuku en su modo más seductor lo ha puesto de la manera en la que se encontraba en esos instantes. Podía jurar que hasta le temblaban las manos.
No tenía valor de volver a alzar la mirada y verlo a los ojos.
-Estas actuando muy raro últimamente- la voz de Izuku reflejo mucha confusión.
"Ya sé, nerd. No hace falta que me lo digas", Bakugou intento respirar profundamente.
El rubio trato de tomar la guitarra que anteriormente Izuku dejo a un lado. Su lentitud para realizar esa acción, hizo que su mano fuera tomada por la del pecoso, que lo atrajo a él otra vez.
"¿Qué...", el peliverde noto esa ligera sacudida que envolvía las manos del rubio.
Lo que le hizo dejar de lado su extrañeza por su reciente comportamiento, y en su lugar solo quería saber una cosa.
Así que, fue el turno de Izuku de tomar entre sus manos el rostro de Katsuki, y lo levanto para poder observarlo.
-¿Has estado bien?- preguntó con la voz más dulce.
Esa que tanto conocía Katsuki, y que revivió en su mente al pequeño Deku quien siempre iba detrás de él preocupado por su bienestar.
Esa, que casi lo hace suspirar por tan bonita que sonó cuando le llego a sus oídos.