treinta y seis

1.6K 106 61
                                        

—No.

La expresión del Adrián cambió drásticamente a una mucho más fría y densa, estrechando aún más fuerte la pelota de basquetbol a él, con la mandíbula apretada. Era consiente de que esos ojos llenos de enojo no iban dirigidos a mí, sobre todo cuando sentí un brazo rodear mis hombros, dejándome en blanco al momento que digerí el "no" que había sentenciado hace menos de cinco segundos.

¿El Damián respondió a la pregunta que el Adrián me había hecho?

Miré a mi lado encontrándome con su silueta, su rostro tampoco demostraba mucha simpatía, lo que produjo un ambiente tenso e incómodo, sobre todo teniendo en cuenta que la cualidad de ninguno de los dos era ser buena onda.

Enrojecí e hice una mueca, imaginándome lo que se aproximaba.

—¿P... Por qué te metís? Si estoy hablando yo con ella.

—Venía pasando y me llamó la atención su conversación—Explicó con una inocencia que no creí.

El Adrián no pudo ocultar su nerviosismo y menos aún la irritación que le causaba nuestra cercanía.

—¿Y eso qué? —Su entrecejo se frunció—, no teni por qué andarte metiendo en conversaciones ajenas.

—¿Cómo que ajena? Si esta conversación también me concierne.

Balbucee para interrumpirlos, cuando el Adrián agarró papa.

—¿De qué estai hablando?

—Que la Denise irá a verme a mí—Aclaró al instante y esta vez no había ningún tipo de sonrisa de por medio, fue firme e incluso me planteé si más bien ésta era una escenita de celos de su parte.

El Adrián se calló, limitándose a hacerlo pebre con los ojos. ¿Por qué había tanta tensión y yo estaba involucrada ahí sin querer?

¿Acaso el Adrián me estaba haciendo un tipo de broma?

—¡Adrián deja de perder el tiempo y ven po! —Lo llamó el grupo que representaría a nuestro colegio en el juego, silbándole y riéndose de quizás qué. Por un momento los ignoró para seguir con aquella pelea de miradas que se estaba desatando, pero luego de un rato suspiró y se fue por donde mismo vino. —. Tenemos que seguir calentando—Los escuché, así que me libré del brazo del Damián, suponiendo que él también debía irse luego.

—¿Por qué hiciste eso? —Le reproché con las cejas unidas.

—¿Es mentira acaso? —Me dedicó aquella estúpida sonrisita creída y quise negarme a su pregunta debido a eso, pero era lo suficientemente claro que hacer aquello era quedar como una vil mentirosa.

Tanto con él como conmigo misma.

Mordí mi labio por dentro y mi ceño seguía sin volver a la normalidad, me parecía casi irreal la escenita que había vivido hace unos instantes, y es que no entendía qué bicho les había picado a los dos.

—No entiendo qué diablos les pasa a ustedes dos—Comenté con recelo.

—Yo sí—Susurró con la vista gacha, su mandíbula seguía un poco tensa y se me hizo raro verlo de esa forma tan seria. Apretó la correa de su bolso con fuerza y luego dirigió su vista hacia mí, intimidándome y ocasionando que me pusiera tiritona. —. Denise...

Sonaba lindo ser llamada por su voz.

Abrí mis orbitas mucho más de lo corriente, dándole a entender que me dijera nomás lo que quería; aún el equipo no llamaba al Damián, por lo que supuse que no estaba interrumpiendo nada, ni siendo un estorbo.

—¿Qué pasa?

Tomó mi brazo y me tiró hacia él, causando sorpresa por mi parte. Solté un tartamudeo del sobresalto y la cara se me puso roja al segundo de su acción, robándose mi atención por completo.

CondicionesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora