Esa noche dormí junto al Félix, estuvo aferrado a mí como si fuese lo más preciado, como cuando tienes miedo de soltar aquello que tanto te importa y éste se rompa en mil pedazos. Había quedado muy triste después de ver el vídeo, pidiéndome perdón hasta el cansancio y enrabiado consigo mismo por no haber notado las "señales", sin embargo, no había señales que notar, simplemente yo jamás quise involucrar a mi familia en lo que estaba sucediendo, precisamente para evitar el dolor que sabía que causaría.
Mientras dormía a mi lado, volví a ver la página de confesiones, pero ya habían bajado el vídeo. Es cierto que remover mi pasado fue un golpe bajo, aún así más me dolía y jamás perdonaría a la Michelle por divulgarlo, porque dañó a las personas que más me importaban. Pensé gran parte de la madrugada en eso, sentía que aún no asimilaba bien las cosas, y que quizás aún estaba tragando el mal gusto que me había dejado.
Pero sí mi pecho se sentía menos pesado, y por fin aquel rompecabezas estaba tomando forma, lo que antes se encontraba fragmentado, ahora volvía a su lugar, y aunque había pasado por una mala racha, por alguna extraña razón tenía la corazonada de que también era parte de un nuevo comienzo, y que una nueva ventanita se abría en mi vida, quizá una nueva oportunidad para empezar, dejando atrás todo lo que me arrastraba al recordar lo mal que la había pasado.
Incluyendo esa versión que tanto me esforcé en crear, pero que finalmente no me pertenecía.
Sentía que por mucho tiempo había sido una oruga escondida, y que, por fin, poquito a poco, estaba estirando las alas que le permitirían volar y ser libre.
No pude conciliar el sueño, aún cuando mantuve los ojos cerrados por gran parte del tiempo.
A la mañana siguiente, mi hermano se levantó temprano, opté por hacerme la dormida para que no se preocupara, pero no eran más de las nueve de la mañana, lo cual era raro por su parte estar en pie a dicha hora, por no decir que era casi como un milagro.
Me quedé pegada viendo mis cortinas rosadas aún cerradas, recelosa por no saber qué se traía entre manos.
Veinte minutos después apareció por la puerta, trayendo una bandeja. Me quedé boquiabierta, enderezándome al instante, arreglando con rapidez el desorden que había con el cubrecama.
—¿Ya estabas despierta?— Preguntó un poco decepcionado— ¡Quería que fuera una sorpresa!— Reclamó al instante como cabro chico.
Le sonreí— ¡pero si lo fue!— Lo tranquilicé, estirando mis manos para recibir la bandeja que me tendía, estaba llena de cositas ricas, incluso juguito natural. ¡qué tierno!
—Igual tenís que darme— Advirtió apuntándome con su dedo índice, para luego sentarse a mi lado con las piernas cruzadas.
—¿Y a qué se debe esta sorpresa?— Indagué dándole un mordisco a una tostada con palta-, está muy rico— comenté elogiándolo.
Se encogió de hombros— Quería hacerte pasar un buen rato— Admitió haciéndose el desinteresado.
—¡Tan lindo!— Le pellizqué su mejilla, a lo que hizo una mueca molesta, pero aun así se dejó.
—También invité a los chiquillos, como ayer al final no hicimos nada, les hablé para que hiciéramos algo piola —Me contó, a lo que asentí de acuerdo aún con la boca llena. Ayer se habló poco y nada del tema, lo que valoré mucho, los chiquillos respetaron mi espacio y como no andábamos con muchos ánimos, preferimos irnos cada uno a su casa— . Además la mamá justo saldrá más tarde con la tía Soraya. No te molesta, ¿verdad?
Esbocé una pequeña sonrisa— Obvio que no—Me limpié la boca con una servilleta— , aunque, tengo planeado salir a caminar un rato después.
—¿Tu sola?
ESTÁS LEYENDO
Condiciones
Teen FictionDonde la Denise actúa como alguien que no es y el Damián la descubre.
