Selim
Hoy llegarían las hijas de bayaceto, mentiría si dijera que no me causa emoción alguna.
Ayse se parece mucho a bayaceto, quiero a todas mis sobrinas por igual, pero no puedo evitar recordar a bayaceto cada vez que miró a ayse, Mihrimah tambien suele decir que ella se parece a nuestro hermano, siempre que la ve sus ojos se ponen brillosos y parece perderse entre el parecido que tienen ella y mi hermano.
- Selim.
Nurbanu entro a mis apocentos con una sonrisa hermosa y yo abrí mis brazos para recibirla, ella se acercó también con los brazos abiertos y cuando llegó a mi le dejé un beso en la frente.
- Nurbanu - la saludé con una sonrisa.
Ella era la única persona, aparte de Mihrimah a la que yo había sonreído, me era imposible no reír cuando estaba con ella.
- Iremos a recibir a tus sobrinas ¿Verdad? - preguntó.
- Si, vamos a ir - sonrei de nuevo.
- ¿Cómo son ellas? - preguntó mientras me guiaba para sentarnos.
- Ayse se parece demasiado a bayaceto, las demás tan solo tienen algunas características de él, pero a todas las quiero por igual - aclaré.
- Entiendo - dijo suavemente - selim - me llamo sonriente - vayamos a dar un paseo al jardín antes de que lleguen.
- Ya falta poco, mejor vayamos esperando - dije mientras la atraía a mi para abrazarla.
- Pero quiero dar un paseo - hizo un puchero con sus labios, nurbanu era hermosa sin importar que gesto hiciera o que dijera.
- Luego de recibirlas iremos - le dije mientras le daba otro beso.
- Está bien - sonrió emocionada.
No quería que Nurbanu cambiará nunca, sabía que en el harem hay muchos conflictos, quizás por eso es que preferí no ver a Dilsha más, por qué así que acostumbra a la idea de que ahora nurbanu es alguien demasiado importante para mí, incluso más que ella.
Dilsha era una mujer hermosa y voluptuosa, era exactamente como me gustaban o eso creía hasta que Nurbanu llegó a mi vida, no pongo en duda la belleza de Dilsha, nunca lo haría, pero nurbanu superaba su belleza por mucho, Dilsha era sensual y acepto que ella tenía un poder sobre mi para que yo siempre quisiera acostarme con ella, es por eso que la volvia a llamar a mis apocentos, no desearla era algo difícil para mí.
(....)
- Tío - ayse y mis demás sobrinas me saludaron con una hermosa sonrisa.
- Bienvenidas - les dije algo serio.
Ellas miraron curiosamente a mi lado en donde estaba nurbanu, quien les sonreía enormemente.
- Tío ella es....? - preguntaron dudosas.
- Ella se llama nurbanu - di una pequeña sonrisa cuando mencioné su nombre y mis sobrinas parecieron sorprendidas, demasiado, pero me sonrieron.
- Mucho gusto - le sonrieron.
- El gusto es mío Sultanas - nurbanu les sonrió.
- ¿No van a saludar a su tía? - Mihrimah abrió los brazos y las tres fueron para abrazarlas - oh mis queridas sobrinas, las he extrañado.
- Nosotras también - dijieron juntas.
Ya estaban grandes, pero Mihrimah aún las trataba como si fueran esas pequeñas niñas que cuidamos cuando nuestro hermano murió.
- Vayamos a dar un paseo - dijo Mihrimah sonriendo.
Todos estuvimos de acuerdo y fuimos a dar un paseo por el jardín, este día sería muy divertido para todos.
(...)
Estaba en mis apocentos luego de pasear con las chicas un rato, había regresado antes por qué tenía algunas cosas que hacer y ya las había terminado así que ahora estaba esperando a nurbanu en mis apocentos, necesitaba de ella.
- Su Majestad - Ghazanfar entro a mis apocentos - la señorita Nurbanu está fuera - informó.
- ¿Que esperas? Hazla pasar, sabes que ella no necesita ser anunciada - le reproche.
Él sabía perfectamente que Nurbanu podía entrar aqui las veces que quisiera, era un poder que solo nurbanu tenía.
- Claro su majestad - salió de los apocentos.
Yo tenía una enorme sonrisa en mi rostro, quería verla ya, ella siempre se veía tan hermosa.
Mi sonrisa se borró cuando ví que quien entró por las puertas de mis apocentos no era nurbanu, era Dilsha, me puse nervioso y no por que tuviera miedo de ella, si no que yo había estado evitando a Dilsha por qué sabía las sensaciones que ella provocaba en mi y yo le había prometido algo a nurbanu y en verdad quería cumplirlo así que respire profundo para no caer en el juego de Dilsha, ese juego que ella siempre utilizaba para meterse en mi cama y que siempre funcionaba.
- ¿Que haces aquí? - pregunté con voz fría.
- Mi sultán - se acercó a mí.
No retrocedi por qué eso sería darle a entender que su juego estaba funcionando.
- Vete - dije con voz aún más fría y llena de advertencia.
- Hace mucho que no me llama y yo lo he extrañado mucho - llegó hasta mi y me miró directo a los ojos, se alzó un poco y trato de darme un beso.
El rostro sonriente de nurbanu se me vino a la mente y me aleje de inmediato.
- No - respondí algo agitado.
Esto estaba mal, si seguía así caería en su juego y no podía permitir eso.
- ¿Ya no le parezco atractiva? - dijo fingiendo tristeza - mireme bien - se quitó el vestido en un movimiento rápido.
Él aire abandono mi cuerpo cuando ví su voluptuoso cuerpo desnudo frente a mi, estaba perdiendo este juego, como siempre lo hacía desde que tengo memoria, pero está vez había algo en medio.
Nurbanu
No podía hacerle esto, no cuando le prometí algo.
- Mi sultán mireme - se acercó a mí y corto el poco espacio que yo había puesto entre ambos - toqueme como lo hacía antes - ella puso una de mis manos en su pecho y eso fue suficiente.
Si, sabía que me arrepentiría enormemente por esto mañana, pero no podía hacer nada, internamente le pedía millones de disculpas a nurbanu, en mi mente me ponía de rodillas suplicando por su perdón, pero en la realidad seguía besando el cuerpo de Dilsha.
Había fallado y me arrepentiría, lo sabía, pero no podía detenerme, no cuando Dilsha había movimientos que causaban demasiado efecto en mi, ella y yo teníamos un tiempo juntos así que yo sabía perfectamente dónde tocar al igual que ella.
He caído de nuevo en su juego, pero esta vez lastimaba a la persona más importante para mí, pero aún así no podía detenerme.
Estúpido, me dije a mi mismo.
ESTÁS LEYENDO
Lo que lograste cambiar
Short StoryUn emperador dominante y una exclava indominable ¿Que pasará?
