Selim
- Nurbanu, ten más cuidado por favor - dije mientras la seguía por todo el jardín.
Normalmente nurbanu estaría con Fakria, con quién parece llevarse bien, pero hoy ella quería que saliera a pasear con ella en el jardín y yo no me atrevía a negarle nada, Fakria dijo que ella estaba bien así que no había problemas con que vayamos a dar un paseo, pero en ningún momento dijo que estaría bien que ella haga lo que está haciendo ahora mismo.
- Bailemos selim, bailemos - seguía dando vueltas con su pequeña barriga de 3 meses.
- Está bien, pero ten más cuidado por favor, no quiero te lastimes.
Logré aprisionarla entre mis brazos y ella dió un soplido algo molesta.
- No pasará nada, ya estamos bien, ambos todo estará bien selim - sonrió.
- De todas maneras ten más cuidado - le di un beso en la frente.
- Está bien - murmuró mientras se salió de mi agarre.
- Nurbanu - llamé cuando ella volvió a correr igual que antes - alá dame paciencia - pedí.
Se comportaba como una niña desde que está embarazada, no me quejaba, claro que no, después de todo está es mi responsabilidad, pero aveces necesito de mucha paciencia.
- Selim, mira es tan hermoso - dijo cuando llegó al lugar de las rosas, por alguna razón siempre veía esas mismas rosas cuando venía al jardín.
- Si si son hermosas - respondí desistenresado
- Por eso eres un sultán estúpido por qué no admiras la belleza - se quejó cuando no vio interés de mi parte.
- Claro que lo hago - me acerque más a ella - puedo ver lo hermosa que eres nurbanu, siempre te lo digo - sonreí, ella se sonrojo, me gustaba decirle estas cosas por qué por alguna razón se había vuelto más vergonzosa.
- Cállate sultán estúpido - murmuró y trato de salirse de mi agarre.
- No, si te suelto vas a correr por ahí, no entiendo cómo puedes correr estando embarazada.
- Me hace más activa.
- Oh, creeme lo sé - murmure recordando lo de anoche.
- Ya suéltame, regresemos al palacio.
Asentí y la solté, caminamos un tiempo, pero a medio camino se detuvo
- ¿Paso algo? ¿Te duele algo? - pregunté de inmediato.
- No quiero caminar - se quejó - me duelen los pies un poco.
- Eso es por qué has estado corriendo como si no tuvieras más peso de lo usual - me cruce de brazos.
- ¿Me estás llamando gorda? - preguntó totalmente ofendida.
- ¿Que? Claro que no - aseguré.
- Entonces cargame - extendió sus brazos.
- Nurbanu...
- Cargame hasta el palacio - volvió a decir y yo obedeci lo que pidió.
Alá, cualquiera de estos días ella podría convertirse por completo en una niña.
- Bien - murmure.
Me acerque a ella para cargarla, no pesaba demasiado, pero pesaba más de lo normal.
Cuando llegamos a la habitación ella estaba durmiendo, la recosté con cuidado en mi cama.
Necesito paciencia para esta nueva versión de nurbanu.
(....)
- Selim - escuché un murmullo - selim - se oyó más fuerte en mi oído y me levanté rápidamente.
- ¿Que paso? - grité y por instinto la puse detrás mío buscando protegerla.
- Estoy bien, estoy bien ¿Por qué reaccionas así? - preguntó confundida.
- No es nada - murmure - ¿Que paso? - pregunté más calmado.
- Tenemos hambre - dijo mientras acariciaba su vientre medio hinchado.
- Nurbanu ¿Sabes qué hora es? - pregunté.
- Eso no es importante, lo importante es que tengo hambre - se quejó.
- Está bien - murmure - iré a buscarte comida - dije mientras me levantaba.
Ella sonrió enormemente mientras se acariciaba su vientre algo hinchado en donde estaba nuestro pequeño bebé, esa imagen era suficiente para animarme a buscarle la comida que había pedido a estas horas de la madrugada, tan solo para ver esa hermosa sonrisa suya haría cualquier cosa.
(...)
- Selim...
Oh no, otra vez no, eso era lo único que mi mente decía.
- ¿Que paso? - pregunté cuando me levanto demasiado temprano.
- Es que me siento aburrida e incómoda, quiero más espacio - explicó.
No dije nada simplemente me moví un poco más a otro lado para darle más espacio, después de todo la cama era grande aunque no me agradaba la idea de tenerla lejos cuando estábamos en la misma cama, pero ella se sentía más cómoda así, por eso lo hacía.
- No, mejor ve a dormir a otro lado - dijo de nuevo.
Deje de tener sueño y la mire como si hubiera dicho la peor de las locuras.
- ¿Que? - pregunté entre divertido y sorprendido.
- Es que quiero la cama para mí sola - dijo con simpleza.
- Nurbanu, son mis apocentos.
- Yo quiero más espacio - se quejó.
Suspiré cansado, no tenía otra opción más que dejarla hacer lo que quisiera, no me atrevía a decirle que se vaya a sus apocentos por qué eso sería considerado como botarla de mis apocentos y yo jamás haría eso, no a nurbanu, así que con toda la pereza del mundo me levanté de la cama, aunque era temprano, ya había amanecido y ya se me había pasado el sueño.
- Puedes seguir durmiendo, veré unas cosas sobre el imperio, te levantaré cuando pueda en desayuno - me acerque a ella para darle un beso en la frente.
- Quiero aves - sonrió.
Mi cuerpo se tensó cuando escuché eso, me recordaba a mi madre, sumbul decía que ella solía comer muchas aves en sus embarazos.
- ¿No crees que será muy temprano para eso? - pregunté - quizás luego no quieras almorzar.
- Quiero aves - volvió a decir mientras se acomodaba en la cama.
- Bien, entonces tendrá aves su majestad - dije burlonamente.
- Muy bien - murmuró mientras cerraba sus ojos.
Hermosa, nurbanu era completamente hermosa, podría mirarla todo el día, nunca me cansaría de verla, estoy seguro de eso y ahora ya no había nada que se interponga en nuestro camino, me había esforzado por qué ella volviera a confiar en mí y ella parecía comenzar a hacerlo poco a poco.
Dilsha no había sido nada fuerte y tan solo soporto 1 mes de tortura, después de eso la mande a ejecutar, digamos que le hice un favor por qué ella pidió ser ejecutada y que no soportaba más, realmente quería concentrarme solo en nurbanu así que no le ví nada de malo deshacerme de ella rápidamente, ahora ella ya no es un impedimento.
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Lo que lograste cambiar
Short StoryUn emperador dominante y una exclava indominable ¿Que pasará?
