Selim.
Había mandado regalos para nurbanu como lo hacía desde hace una semana.
Una semana en la cual nurbanu me ha ignorado como si yo no existiera, trataba de hablar con ella, pero me ignoraba, incluso había preferido quedarme callado antes que hablar por que en verdad me dolía su forma de ignorarme y tan solo había pasado una semana.
- Su Majestad - Ghazanfar entro a mis apocentos interrumpiendo mis pensamientos.
- ¿Que es lo que sucede? - le pregunté algo molesto.
Estaba estresado y necesitaba de nurbanu para lograr calmarme, ella era mi cura para todo, pero ahora tan solo me ignora, era verdaderamente una tortura por qué sin nurbanu yo no podía sonreír, me arrepentía cada segundo de haber caído en el estúpido juego de Dilsha, pero no podía culpar a nadie más que a mí por qué yo podría haberme negado y todo abría estado bien, pero en lugar de eso, caí en su juego.
- La señorita nurbanu pidió ver a la doctora - informó.
Me levanté rápidamente de mi asiento y caminé con dirección a la habitación de nurbanu, mi corazón estaba acelerado y sentía miedo por lo que dijo Ghazanfar.
¿Por qué llamaría a la doctora? ¿Se había enfermado? Pero yo la había visto esta mañana y ella parecía estar perfecta, de todos modos iré a asegurarme de que si este bien.
Estaba por entrar a los apocentos cuando mi hermana salió, cuando me vio se puso blanca por unos segundos, pero pronto volvió a tener su mismo porte.
- Hermano - saludo.
- Mihrimah - también la saludé e intente entrar, pero ella me impidió el paso.
- ¿A dónde vas? - preguntó con una sonrisa.
- A ver cómo está nurbanu, es obvio.
- Ella está bien, no te preocupes - respondió rápidamente.
- Mihrim..
- Sultana, la doct.... - canfeda salió de los apocentos, pero se callo de inmediato cuando me vio - Su Majestad - hizo una reverencia.
- ¿Que fue lo que pasó? - le pregunté.
- Oh nada su majestad, solo que la doctora dijo que la señorita nurbanu debería alimentarse mejor, está muy débil - sonrió algo nerviosa.
- ¿Comer bien? Pero si estuvo comiendo más de lo normal.
No mentía, había estado pendiente de nurbanu todo estos días, así que no podían mentirme con esto.
- Lo que ella quiere decir es que Nurbanu necesita más nutrientes - Mihrimah corrigió de inmediato - ya sabes, ella a estado comiendo, pero no comidas que puedan hacer bien a su salud.
- Entiendo - murmure, aunque sentía que me ocultaban algo.
- Quiero hablar contigo selim - Mihrimah dijo seria.
- Claro - dije y me dispuse a seguirla hasta sus apocentos - ¿Estás segura que Nurbanu está bien? - pregunté a la mitad del camino.
- Por supuesto que está perfectamente bien - aseguró.
- Iré a verla y luego podemos tener está conversación - intente entrar, pero nuevamente se puso en mi camino.
- No - Mihrimah gritó - deberías dejar que descanse.
- No voy a molestarla, solo quiero verla.
- Ella está bien hermano, no quiero ver nadie por el momento.
- Entonces le preguntaré a la doctora que pasa con ella.
- Que no - murmuró perdiendo la paciencia - todo está bien selim, no tienes de que preocuparte - sonrió - ahora ven conmigo.
No dijimos nada en todo el camino hasta que lleguemos a sus apocentos, una vez dentro ella comenzó a hablar.
- He escuchado que le has mandado muchos regalos a Nurbanu - se sentó.
- No se que más hacer, ella me ignora Mihrimah, si sigo así, en poco tiempo parecer un alma en pena en lugar de un sultán.
- No exageres - rodó los ojos - solo fue una semana y lo tienes merecido.
- No dije que no, pero ya tuve suficiente de eso.
- Envías millones de regalos a Nurbanu, pero ¿Alguno significa algo? - preguntó.
Oh no, aquí es donde Mihrimah empieza con sus adivinanzas, no me agrada mucho que digamos, pero estás conversaciones siempre me traían beneficios así que quizás me sirva para que Nurbanu ya no esté enojada conmigo.
- ¿Significado? Bueno quiero que me perdone - me encogí de hombros.
- No, me refiero a que si quiera has pensado en por qué le das esos regalos.
- Para que me perdone - volví a repetir.
- Alá - suspiro cansada - no me refiero a eso selim, me refiero a que si alguna signifa algo sentimentalmente, algo que cada vez que Nurbanu mire piense en ti.
- ¿Por qué tendría que pensar en alguien más que no sea yo? - pregunté algo molesto.
- No quiero decir eso - ella estaba comenzando a perder la Paciencia.
- ¿Entonces?
- ¿Por qué nuestra madre nos pidió que la supultaramos con su anillo? - preguntó.
- Por qué para ella ese anillo era una muestra de amor de nuestro padre. - respondí de inmediato.
Mi madre siempre nos había dicho eso así que eso no era muy difícil de adivinar.
- A eso me refiero selim, no tienes que darle millones de regalos, tan solo uno que signifique algo.
- ¿Por qué no dijiste eso desde un principio? - Pregunté.
- Quería que lo entendieras por ti mismo - sonrió.
- No soy bueno para esto - suspiré - antes de que me vaya Mihrimah ¿Estás segura de que no pasa nada con Nurbanu? - pregunté.
- ¿Que podría pasar? Ya te dije todo lo que se.
- Bien, espero no me estes ocultando nada - dije mientras salía de sus apocentos.
Ahora sabía que hacer y creía saber que podía darle, al igual que mi padre a mí me gusta crear joyas, pero jamás se las he dado a alguien por qué no sentía esa necesidad.
Dilsha había querido en más de una ocasión que le regalará una, pero nunca se los di por qué le dejé en claro que esas joyas eran solo para mí, de hecho le dije que jamás se las daría a nadie y ahora le daré una a nurbanu aunque realmente siento que Nurbanu vale más que eso, no estoy seguro de si esto funcionara, pero no pierdo nada con intentarlo.
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Lo que lograste cambiar
NouvellesUn emperador dominante y una exclava indominable ¿Que pasará?
