Selim
- Nurbanu, por alá, ten más cuidado - corrí detrás de ella.
- Estoy bien - respondió riendo - solo quiero bailar.
- Estás embarazada y tú barriga ya es más pronunciada, puedes lastimarte si pierdes el equilibrio.
- Está vez si me llamaste gorda - acusó.
- No, es algo normal, tienes 7 meses de embarazo nurbanu, no tienes que sentirte mal.
- ¿Quien dijo que me siento mal? Soy hermosa y lo sé - dijo con una sonrisa orgullosa - de todos modos ya déjame tranquila, estoy enojada contigo - se dió la vuelta exageradamente y camino molesta.
- Nurbanu deja de hacer esto, ni si quiera quieres decirme por qué estás enojada - caminé detrás suyo.
Se dió la vuelta molesta.
- Por qué dijiste que me dejarías comer lo que quisiera, pero le dijiste al cocinero que no me de dulces - comento indignada.
- No le dije eso, dije que no te los de en exceso - corregí.
- Es lo mismo - se cruzó de brazos.
- No, no lo es.
- Para mi lo es.
- No vas a convencerme de dejarte comer lo que quieras nurbanu, no esta vez - dije serio.
- No trato de convencerte de nada, puedes hacer lo que quieras - dijo y se dió la vuelta de nuevo.
- Ve al palacio nurbanu, ya es tarde y puedes enfermarte.
- No quiero - se nego rotundamente.
- Nurbanu, no te comportes como una niña por favor, tengo que volver a hacer mi trabajo.
- Puedes irte, no necesito que vengas por mi.
- Fakria dijo que no dijiste que querías que yo viniera por ti - le dije con una ceja levantada.
- Eso no es cierto - dijo rápidamente.
- Entonces ¿Miente? - pregunté.
- Tampoco, pero yo.. - no siguió hablando y se quedó callada - yo..
- ¿Tú? - pregunté.
- Yo quiero un dulce y por eso iré al palacio - paso rápidamente por mi lado con dirección al palacio.
- Nurbanu, espera, no corras.
- Quiero dulces - dijo mientras seguía caminando rápido.
- Está bien, comerás los dulces que quieras, pero camina más lento, puedes lastimarte por favor - pedí.
- Está bien - se detuvo y volteó a verme con una gran sonrisa - ya dijiste, comeré todo lo que quiera - dijo emocionada.
Alá, había vuelto a jugar conmigo.
- Bien, ganaste otra vez - murmure.
- Siempre lo voy a hacer - sonrió enormemente - ahora vamos, apresúrate que quiero comer mis dulces - me agarró la mano y me jaló junto con ella.
- Bien, bien, pero vamos despacio - le pedí.
- Está bien, está bien - dijo mientras bajaba la velocidad.
- Mujer engreída - murmure, pero me escucho.
- Sultán estúpido - respondió con una sonrisa inocente.
- Paciencia, paciencia - pedí para mí mismo.
(...)
- ¿Que es lo que pasa? - pregunté cuando vi que Nurbanu no podía dormir.
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Lo que lograste cambiar
Short StoryUn emperador dominante y una exclava indominable ¿Que pasará?
