Capítulo 24

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Selim

- Nurbanu, por alá, ten más cuidado - corrí detrás de ella.

- Estoy bien - respondió riendo - solo quiero bailar.

- Estás embarazada y tú barriga ya es más pronunciada, puedes lastimarte si pierdes el equilibrio.

- Está vez si me llamaste gorda - acusó.

- No, es algo normal, tienes 7 meses de embarazo nurbanu, no tienes que sentirte mal.

- ¿Quien dijo que me siento mal? Soy hermosa y lo sé - dijo con una sonrisa orgullosa - de todos modos ya déjame tranquila, estoy enojada contigo - se dió la vuelta exageradamente y camino molesta.

- Nurbanu deja de hacer esto, ni si quiera quieres decirme por qué estás enojada - caminé detrás suyo.

Se dió la vuelta molesta.

- Por qué dijiste que me dejarías comer lo que quisiera, pero le dijiste al cocinero que no me de dulces - comento indignada.

- No le dije eso, dije que no te los de en exceso - corregí.

- Es lo mismo - se cruzó de brazos.

- No, no lo es.

- Para mi lo es.

- No vas a convencerme de dejarte comer lo que quieras nurbanu, no esta vez - dije serio.

- No trato de convencerte de nada, puedes hacer lo que quieras - dijo y se dió la vuelta de nuevo.

- Ve al palacio nurbanu, ya es tarde y puedes enfermarte.

- No quiero - se nego rotundamente.

- Nurbanu, no te comportes como una niña por favor, tengo que volver a hacer mi trabajo.

- Puedes irte, no necesito que vengas por mi.

- Fakria dijo que no dijiste que querías que yo viniera por ti - le dije con una ceja levantada.

- Eso no es cierto - dijo rápidamente.

- Entonces ¿Miente? - pregunté.

- Tampoco, pero yo.. - no siguió hablando y se quedó callada - yo..

- ¿Tú? - pregunté.

- Yo quiero un dulce y por eso iré al palacio - paso rápidamente por mi lado con dirección al palacio.

- Nurbanu, espera, no corras.

- Quiero dulces - dijo mientras seguía caminando rápido.

- Está bien, comerás los dulces que quieras, pero camina más lento, puedes lastimarte por favor - pedí.

- Está bien - se detuvo y volteó a verme con una gran sonrisa - ya dijiste, comeré todo lo que quiera - dijo emocionada.

Alá, había vuelto a jugar conmigo.

- Bien, ganaste otra vez - murmure.

- Siempre lo voy a hacer - sonrió enormemente - ahora vamos, apresúrate que quiero comer mis dulces - me agarró la mano y me jaló junto con ella.

- Bien, bien, pero vamos despacio - le pedí.

- Está bien, está bien - dijo mientras bajaba la velocidad.

- Mujer engreída - murmure, pero me escucho.

- Sultán estúpido - respondió con una sonrisa inocente.

- Paciencia, paciencia - pedí para mí mismo.

(...)

- ¿Que es lo que pasa? - pregunté cuando vi que Nurbanu no podía dormir.

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