Capítulo 25

4.7K 393 8
                                        

Nurbanu

Está complemente segura que todo mi embarazo iba a ser perfecto, pero ahora mismo estaba comenzando a cambiar de opinión respecto a eso.

- Respire señorita, puje más fuerte, ya falta poco - pidió la mujer que estaba atendiendo mi parto.

- No puedo - grité

- Si puede sultana, vamos, solo un poco más - volvió a pedir.

Recupere todo el aire que pude y puje con todas mis fuerzas, todo el esfuerzo se vio recompensado cuando escuché ese llanto por toda la habitación, era mi bebé, mi bebé había nacido y por lo que podía escuchar estaba perfectamente bien.

- Es una niña - grito una de las mujeres.

La escuché, pero no pude decir, ni pensar nada por qué el cansancio fue más fuerte que yo.

(...)

Me removí inquieta en la cama y abrí mis ojos lentamente, selim estaba frente a mi, le sonreí, pero inmediatamente recordé a mi bebé.

- ¿Y mi bebé? - pregunté.

- Está bien nurbanu, ella está bien, es una niña - sonrió - ya la traerán y la verás, es hermosa.

- Una niña - murmure - ¿Cuando la traerán? - pregunté emocionada.

- Ahora - respondio con una sonrisa.

En ese momento una criada entro con mi bebé en brazos, sonreí de inmediato y extendí mis brazos para que me de a mi hija, cuando la tuve un mis brazos fue una sensación tan hermosa, me sentía completamente feliz y sentía una tranquilidad única.

- Es hermosa ¿Verdad? - preguntó selim.

- Es preciosa - murmure - ¿Estás feliz con esto? - pregunté mirándolo a los ojos, él sonrió de inmediato.

- ¿Cómo no podría estar feliz? Tengo a una hermosa hija que se parece a ti, claramente que estoy más que feliz - sonreí sin poder evitarlo.

- ¿Cómo se llama? - pregunté al recordar que no lo había preguntado.

- Gözed - dijo con una sonrisa.

- ¿Que significa? - pregunté.

- Favorita - sonrió mucho más como si eso fuera posible - ella será mi hija favorita siempre.

- No quiero que hagas diferencias de ese modo - lo regañe.

- No haré diferencias, pero ella siempre será mi hija favorita, es mi primogénita y tú ahora eres una sultana - me dió un beso en la frente y yo lo mire sorprendida.

- ¿Una sultana? - me rei - no digas tonterías selim, si te hubiera dado un niño sería una sultana, pero te di una niña - dije con una sonrisa.

No estaba decepcionado de darle una niña, para nada, amaba a mi hija más que mi propia vida, tan solo es que esa era la verdad, me había enseñado como eran las cosas en el harem y sabía claramente que sería una sultana si diera un principe a la dinastía, pero yo di una niña, una hermosa sultana así que no puedo ser una sultana.

- Yo soy quien pongo las reglas, soy la máxima autoridad - dijo serio - si yo digo que eres una sultana, lo eres y nadie puede decir lo contrario, así que desde hoy eres la sultana Nurbanu.

Sonreí por sus palabras, yo me había convertido al islam mientras estaba embarazada, lo hice más que todo por qué ya estaba acostumbrada a esta dinastía y ya lo consideraba mi hogar, así que no le ví el problema al convertirme al islam.

- Nurbanu - me llamo sacándome de mis pensamientos, o mire atenta - se que acabas de dar a luz, pero ¿Recuerdas que te dije que quería casarme contigo cuando dieras a luz? - preguntó.

Mi corazón se acelero, lo recordaba perfectamente.

- Lo recuerdo - afirmé.

- Tú.. - se quedó callado un momento - ¿Aceptarás? - preguntó por fin y pude ver cierto temor en sus ojos, temor a ser rechazado por mi.

No tuve que pensarlo mucho, selim se había esforzado durante todo el embarazo y eso es algo que yo valoro y no se trataba solo en que él haya sido cariñoso o me haya consentido en todo, si no que durante mi embarazo hubieron algunas mujeres que intentaron estar con selim y hay que aceptar que esas mujeres eran hermosas, yo no dije nada, ni tampoco me metí en medio de las mujeres, quería ver que haría selim y definitivamente no me decepciono cuando las rechazo con la actitud más fría posible.

- Lo haré - sonreí - aceptaré ser tu esposa.

Él parecía aturdido por mi respuesta, pero cuando se recuperó formó una hermosa sonrisa en sus labios, intento abrazarme emocionado, pero cuando se dió cuenta que aún tenía a nuestra hija en brazos se detuvo.

- Gracias, gracias por aceptar - dijo aún emocionado.

No sabía si reírme o conciderar eso algo tierno, creo que lo que él está diciendo es por qué cualquier otra mujer diría si es que selim quiere casarse con una de ellas, pero yo no.

- Mandaré a empezar los preparativos, será la boda más grande de todas.

Solo sonreí mientras escuchaba lo emocionado que estaba por la boda, selim es conocido como un sultán cruel, pero ahora mismo se estaba comportando como un niño emocionado.

(...)

- Sultana Nurbanu - canfeda entro a mis apocentos y puso una sonrisa cuando uno la palabra "sultana"

- ¿Paso algo? - pregunté.

- Valeria está fuera - dijo seria.

¿Valeria? ¿Por qué vendría? Ella no había hecho nada durante todo este tiempo, ni si quiera intento algo con selim mientras estaba embarazada así que ¿Por qué viene ahora?

- Déjala pasar - dije tranquila

Ella salió de la habitación y casi de inmediato Valeria entro a mis apocentos.

- Cecilia - murmuró son una sonrisa - veo que estás muy bien después de dar una sultana - resaltó la palabra sultana.

- Claro que lo estoy - aseguré.

- Es una lastima, realmente estaba nerviosa por qué dieras un principe, pero diste una sultana, aún tengo una oportunidad.

- ¿Oportunidad? No tienes ninguna ¿Que acaso no lo sabes? - sonreí - me voy a casar con el sultán, seré su esposa.

Ella apretó la mandíbula molesta, pero luego de unos segundos la relajó.

- Bien, serás su esposa, pero no tienes un principe, yo puedo darle un principe - aseguró con una sonrisa.

Me rei sin poder evitarlo.

- ¿Que te hace pensar que yo no puedo darle uno? - dije aún riendo.

- Gana la que se lo de primero y yo estoy dispuesta a hacer todo para tener un principe antes que tú, recuerda el principe mayor es quien sube al trono.

Eso era ridículo, no tenía ningún sentido lo que decía, selim no era el mayor de sus hermanos y aún así es sultán.

- ¿Que harás? - pregunté divertida por las cosas sin sentido que decía.

- Voy a seducir al sultán - sonrió - verás que yo seré una sultana pronto.

Que estúpida, incluso si su plan funciona, ella había revelado sus intenciones y yo podría evitarlas, se que selim no caerá, pero sus palabras me molestan.

- Si quieres quedar en ridículo, adelante - sonreí tratando de ocultar mi molestia.

- Yo te dejare en ridículo, haré que bajes la cabeza y me llames sultana.

No le dije nada, era ridículo todo lo que decía, ni si quiera tenía sentido, será mejor que no haga nada raro por qué selim la ejecutará sin compasión alguna y aunque no me importa, no quiero tener problemas mientras se hacen los preparativos de mi boda, al ver que no le respondí simplemente se fue aún con esa sonrisa arrogante en sus labios.

Parece que selim no es el único estúpido en este palacio.

Lo que lograste cambiarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora