Dos semanas antes.
—Todo es tu culpa, David, ¡vamos tarde de nuevo! —Reprendió Dita mientras se recargaba en la pared de la recepción. Vestía con una delgada gabardina de color verde militar que combinaba con unas botas negras de plataforma, las cuales hacían que rebasara a su compañero por unos centímetros.
—No es mi culpa que hayan molestado a aquella chica —replicó David—. ¡Sabes que tenía que hacer algo!
David vestía con una sudadera de la Universidad de Bews, una de las universidades más conocidas de Agovar; desafortunadamente no era una vestimenta que consiguió por formar parte de ella, la consiguió en uno de los famosos mercadillos del Parque Hera.
—Ya quiero ver la excusa que darás a Celeste... Entiendo que tengas que hacerlo, pero llevamos prisa, no podemos detenernos a salvar a todos, ¡es imposible! y también hay cosas que hacer.
—¡Le diré que fuimos por Donas!... y ¡pan de queso! —respondió David levantando con su mano derecha la bolsa mientras que con la otra mano llamaba al ascensor—. ¡Sabes que es verdad!, originalmente íbamos por eso —suspiró al no tener respuesta—. Da igual lo que me digas, siempre me meteré en otros asuntos para ayudar a quien sea.
El dúo se encontraba en uno de los tantos edificios de oficina que abundaban en la parte central de Agovar. Celeste "conseguía" accesos a pisos enteros y los ocupaban para las operaciones del equipo, cambiar de base de operaciones se estaba volviendo muy frecuente para ellos y eso propiciaba que siempre solieran llegar tarde cuando se llamaba a una reunión. El elevador abrió sus puertas, David y Dita entraron y esta última marcó el piso 38. Las puertas tardaron en cerrarse, la música y el sonido del elevador no podía faltar en cada uno de estos edificios, era una rutina de la cual Dita se estaba acostumbrando.
—Debiste haber pedido un café mientras sacaba a ese patán de la cafetería—Reclamó David.
David siempre solía meterse en problemas con Celeste gracias a su ideal de ayudar a la gente siempre que pueda, el problema no era que ayudara, el problema era que la mayoría de las veces terminaba afectando los operativos del equipo. Dita había llegado a esa conclusión gracias a las constantes discusiones entre ellos por aquellas situaciones, siempre era usual verlo discutir por ello. Y es que Celeste termina demasiado molesta cuando sus planes principales no salen a la perfección, a pesar de eso la líder contaba con una larga lista de alternativas si se daba el caso de que los planes tuvieran que cambiar gracias a David y a sus constantes peleas.
—Sabes que odio el café —respondió la chica mientras ponía los ojos en blanco, cruzó los brazos y volvió a recargarse en la pared del elevador que tenía más cercana. Sopló para despejar algunos mechones de cabello que le tapaban la vista, su corto cabello café le llegaba hasta los hombros, así que usualmente terminaba por jugar con los mechones que caían hacia su frente, le parecía algo totalmente entretenido y era algo con lo que pasaba el tiempo.
—Bien, dejemos de lado el café, no importa. ¿Con que cosa habrías remplazado el café?
—¡Chocolate! —Respondió Dita con emoción.
<<Ah, cierto, que adora el chocolate>>, pensó David.
—¿Y porque no lo pediste? —Se acercó a ella y se recargó en la misma parte del elevador, a su lado.
—Nunca dije que no lo pedí —Respondió con una sonrisa pícara.
Dita no mentía, David giró la vista hacia la bolsa de la compra, donde pudo ver partes de lo que eran dos barras de chocolate.
<< ¿Cómo no me di cuenta?>>, se dijo, confundido.
Un leve sonido los sacó de sus pensamientos y una luz se prendió, habían llegado al piso 38, las puertas se abrieron mostrando una gran recepción de colores claros, en esta se encontraba una mujer de cabello negro, vaqueros ajustados, un chaleco café con muchas bolsas y una mirada de enojo, se notaba demasiado molesta; a su izquierda se encontraba un hombre de cabello café, corte militar, mismos vaqueros apretados y un chaleco negro con un pocas bolsas, era un poco más alto que su compañera y se encontraba sentado en una silla con los pies arriba en la recepción.
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Recuerdos Radiantes
ActionEn la Ciudad de Agovar se encuentran muchos tipos de personas. Celeste, David y Alex, portadores de habilidades especiales se encuentran con Dita, una chica que no recuerda nada de su pasado y junto a ella trabajaran en un operativo para proteger a...
