Capítulo 21 [Misaki Rei]

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 Celeste pudo descansar durante mucho tiempo después de la inesperada visita de Aritzi a la base improvisada. Descansó tanto que cuando se despertó se encontró con David y Dita vestidos y arreglados por completo para la ocasión. Mientras se preparaba, la información le cayó como balde de agua fría. La oportunidad de salir de la ciudad, la captura de Mazzeti y la celebración como fachada de otros asuntos. Pensó mucho en si aprovechar la oportunidad que el mismo empleador le acababa de poner en frente, información de todo tipo por parte de los grandes pilares de la ciudad, tanto los criminales como las grandes empresas, aunque ella no veía mucha diferencia entre ellos.

David, por otro lado se encontraba contento, como si esa semana de entrenamiento lo hubiera llenado de energía. Aunque seguía un poco con el bajón por la pérdida de Alex a pesar de que en unos días el equipo contaría con nueva información sobre su paradero.

No tardó mucho tiempo en que uno de los vehículos mandados por Aritzi llegara a recogerlos, tenían un recorrido de cuarenta minutos por cruzar. Y una fiesta de la cual disfrutar. Al menos por un pequeño rato.

—Mismo lugar, exactamente 10 años antes —empezó a contar Celeste, con un tono travieso—. Se celebraba no sé que cosa en el gobierno de Agovar, todos estaban dispuestos a celebrar, así que eligieron el Hotel Trina. Decidieron acompañar el evento con un espectáculo, ¡y que espectáculo eligieron!. Consiguieron a la legendaria Misaki Rei. Nadie tiene idea de como lo lograron, ¡Pero lo hicieron! Ese es uno de los eventos más exclusivos que llegó a dar.

—Estuviste ahí, ¿verdad? —Preguntó David, suponiendo la respuesta con expectativa.

Celeste esbozó una sonrisa.

—Continuemos —prosiguió—. La fiesta inició muy tarde y aunque ustedes me conozcan por mi amor a la puntualidad, todavía no me enamoraba de ello en ese tiempo, así que terminé llegando tarde. Cuando llegué, el evento ya no parecía una celebración, parecía más una fiesta de millonarios. Subí por las escaleras que rodeaban la fuente de la sala principal. Ojalá siga ahí, deben verla, es maravillosa. Afortunadamente para mi, el lugar estaba absolutamente desierto, no podía dejar de temblar por los nervios. Esa fiesta era diferente, no se parecía para nada a las fiestas a las que iba con mis amigos, y... no voy a mentirles. También estaba nerviosa porque era mi oportunidad ver a Misaki. Ella era una leyenda, llenaba estadios, tenía a millones de personas sobre su persona, imagínense eso por un momento. Todo antes de la llegada de los Groma y las estrellas como Dalia, consiguió todo ese éxito sin el apoyo de lo que tenemos ahora.

Aquí la gran pregunta es: ¿Como conseguiste entrar? ¿Verdad, Dita?

—Ajá—Respondió sin apartar la vista de la ventana de su lado derecho.

"Déjala" dijo Celeste a David sin pronunciar sus palabras.

Dita sabía que ellos pensaban que se encontraba molesta ya que tuvo que utilizar el vestido que Rizol insistía en que lo conservara para el operativo del Teatro. Si bien, no se sentía a gusto con el, tampoco era tanto problema para molestarla, hasta pudo combinarlo con su pequeño collar del que no se desprendía, le encantaba ver el brillo rojo que emanaba con la luz.

Estaba pensativa por que seguía sin tener respuesta de su pasado, no quería seguir con el tema. Durante esa semana de votaciones pensó a profundidad en proponer olvidar el asunto por completo, iniciar de cero no sonaba tan mal como pensaba. Pero el no decirlo la estaba consumiendo por dentro. Perder la mirada hacia la ventana y seguir pensando en ello era lo mejor que podía hacer antes de llegar al hotel.

—Mi padre trabajó para el presidente de ese tiempo, tuvieron en una buena relación laboral, en gran parte porque su trabajo ayudó considerablemente a mejorar los resultados generales de su gobernatura. Así que, a la hora de invitarlo a la celebración, me tomaron en cuenta y también le dieron una invitación para mí —Continuó Celeste.

—Entonces... ¿Pudiste conocerla? —Interrumpió David.

—¿Quieres que lo desarrolle? o ¿Te cuento directamente el final de la historia?

—Está bien, sigue.

—Mi padre, de ultima hora decidió no ir a la celebración. Por suerte mía conseguí el permiso para ir sin el. Había supuesto que me llevaría, pero tuve que ir por mi cuenta y encontrar el lugar fue horrible para mí en esos tiempos. Esa fue una de las razones por las que llegué tarde —admitió con un poco de vergüenza—. Cuando tomé el elevador y llegué al piso de la celebración me di cuenta de que había llegado a lo último, lo mejor ya había pasado. La celebración no había terminado, pero Misaki ya no estaba ahí.

—Que tris...

—No me interrumpas, David. Todavía no termino —dijo, intentando aguantar la risa—. Así que decidí ahogarme en la comida de la fiesta. Me senté en la mesa reservada para mi padre y uno de los meseros me llevó las sobras. Recuerdo muy bien esto, el chico me dijo que mi comida tardaría en servirse porque la iban a calentar de nuevo. Así que me ofreció ir a la zona de dulces, quería calmar mis tristezas, así que fui. Cuando llegué me topé con un señor que portaba un sombrero de copa, estaba tan centrado que ni siquiera notó mi presencia. Mi intención era probar cada dulce de la mesa, así que en algún momento tuve que llegar a donde estaba el señor, así que cuando me acerqué y le pedí el paso para no molestar pude ver su cara y... ¡Era la mismísima Misaki! —contó con emoción—. Fue muy amigable y hablamos como por treinta minutos. En ese tiempo pude notar que estaba triste. Me contó que ya estaba planeando su retiro, lo iba a hacer con una gira mundial y una canción increíble de la que solo pude escuchar su inicio.

—Como me habría encantado ver ese retiro en plena gira mundial. Lo que daría por escucharla cantar Amor plástico, es mi favorita —admitió David—. Lastima que no pudo hacer la gira... ¿Cual fue tu reacción al enterarte de que falleció?

—Correr.

—¿Qué? ¿Por qué correr?

—Estuve cuando murió.

—Eso no puede ser cierto —habló con confusión—. Ella murió de un ataque al corazón.

—Falso. Murió ese mismo día, el lugar fue atacado a los pocos minutos de que se despidió de mi en la mesa de dulces. Hubo un tiroteo, un cobro de cuentas, se encontraba entre el cruce de fuego y... vi como cayó al suelo. Quería sacarla de ahí, pero no pude... la seguridad del hotel me llevó de inmediato a un lugar seguro y cuando acabó el tiroteo, el hotel y el representante de la familia Rei nos hicieron firmar un documento de confidencialidad.

—Qué triste final y que mal que hayas roto el contrato —Intervino Dita.

—¿Qué tu no estabas enojada? —Preguntó la líder.

—Triste, y sí. Pero mirar la ventana un montón de tiempo cansa, así que es mejor escuchar una historia como la que estabas contando.

—¿Y porque nos cuentas esto, Cel? —Terció David.

—En la lista de invitados que me dio Aritzi, se encuentra una chica muy popular. No quiero que nos arriesguemos a no protegerla, así que necesito que ustedes estén mucho más pendientes cuando ella aparezca. Yo la vigilaré por momentos, trataré de hablar con su seguridad para tener algún plan de emergencia.

—¿Crees que te dejen? —Preguntó Dita

—No creo que el problema sea si me dejan o no, sino cuanto me van a dejar hacer, Dita —Sentenció Celeste.

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