Reunión

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La luz del día iluminaba gran parte de la ciudad de Agovar, un lugar donde miles de historias surgen, unas más conocidas que otras.

Reunirse para disfrutar de un día entero era una costumbre que tenía Paul con Dafne, reunirse cada año era la regla, siempre tenía de que hablar con ella, eso le encantaba mucho no por el hecho de que la conversación nunca se acabara, sino porque en realidad solo habían compartido tres años de su vida, después de esos tres años no volvieron a compartir tanto tiempo juntos, solo en esas reuniones periódicas, por alguna razón habían mantenido el contacto después de la escuela.

En esta ocasión acordaron encontrarse en el escenario de la Parque Esperanza, uno de los cuatro grandes parques de Agovar, este se caracterizaba por su cercanía con el Teatro Agora, así como por la zona comercial. El parque destacaba por su decoración con temática musical la cual contaba con un gran escenario para conciertos, varios edificios de producción y una gran agenda de eventos culturales, para el disfrute de los habitantes de la ciudad.

<<No puedo creer que se me haya hecho tarde, espero que Dafne no se moleste demasiado>>, pensó Paul, con preocupación, mientras apuraba el paso más y más.

Paul tenía que recorrer gran parte del área boscosa del parque para llegar al escenario, a pesar de tener demasiada prisa no podía permitirse correr, lo haría sudar demasiado, lo agitaría y lo angustiaría más, más de lo que ya lo estaba por llegar tarde.

El escenario del parque era enorme, sin ningún problema podrían entrar mil personas y eso no era lo interesante del escenario, lo interesante recaía en que era un escenario al aire libre, el cual era rodeado por diez anillos de asientos que podían girar de acuerdo al espectáculo que se quisiera dar; Dafne le mencionó a Paul que se encontraría en el anillo ocho, solo era cuestión de entrar en el anillo diez y bajar para buscar, sin embargo, cuando Paul llegó al escenario, se encontró con que el escenario tenía una presentación de Dalia, la cantante más importante en la actualidad, casi tan importante como la leyenda Misaki ReI.

Claramente no iba a ser la mismísima Dalia de carne y hueso, era un holograma Groma; estos empezaron a ser usados hace menos de diez años, siendo un gran avance tecnológico que revolucionó el espectáculo de la música. Los conciertos pasaron a ser en tiempo real globalmente, parecía como si el artista se multiplicara y diera el mismo concierto en todos lados, al mismo tiempo. Si la intuición de Paul no se equivocaba, aquella proyección de Dalia parecía ser una de las repeticiones de su último tour, a pesar de eso, Paul no podía parar de pensar en que era una nueva proyección, cada vez era más difícil de diferenciar al artista de su holograma. La cantante bailaba al ritmo de su interpretación, su vestido, así como su cabello rojo ondeaban junto con la armonía de su voz y sus pasos, eran hasta cierto punto hipnóticos y Paul no dudaría en quedarse un buen tiempo viendo el espectáculo si no fuera porque Dafne lo estaba viendo de reojo. Paul se dio cuenta de inmediato y continuó con su camino, bajó dos niveles y recorrió el octavo anillo mientras observaba de reojo el holograma de Dalia, Paul no recorrió más de la mitad del anillo para encontrar a Dafne, con una gabardina de color azul marino y una cinta magenta en el cabello, se encontraba sentada, dando pequeños golpes en su regazo mientras miraba la presentación del escenario y sonreía lo más leve que podía.

—Perdón por la tardanza, ya sabes, el tráfico en esta ciudad es de lo peor —Apresuró a decir Paul, mientras tomaba asiento.

—Ni te molestes, ¿Qué son diez minutos?, nada, además, estaba viendo el concierto —Señaló al holograma.

—Está bien, bien —respondió con alivio—. Am, Crees... ¿Crees que ella tenga algún poder?

—¿Por qué siempre preguntas lo mismo cuando vemos a alguien dar un concierto?

Recuerdos RadiantesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora