Narrador Omnisciente
Daniela observó a su padre sintiendo las inmensas ganas de reír, aquel sentimiento lentamente comenzaba a propagarse por todo su ser, teniendo la desgracia de no poder retenerlo, la joven terminó por descojonarse frente a toda su familia logrando que la molestia fluyera por las venas de su progenitor. La situación le parecía surrealista, ¿En serio? Se cuestionó al oír la forma en que aquel hombre había osado en saludarla, ¿Qué mierda se creía? Se preguntó sintiendo la ira envolviendo cada fibra de su cuerpo. La castaña guardo silencio luego de aquel repentino ataque de risa, sus labios dejaron de estar curvados en aquella sonrisa arrogante para darle paso a su característico semblante serio, ¿Volver? ¿En serio? La simple idea le parecía estúpida, ¿Por qué razón volvería? Se cuestionó observando el rostro ensangrentado de su hermano, la muchacha jadeó ante la sorpresa que le causa su propio pensamiento, no podía creer que, ella había pensado que su pequeño hermano lo tenía malditamente merecido. Su mirada se desvió al labio partido que su progenitora mantenía, Daniela sintió la culpa invadiendo sus pensamientos, debió estar ahí, debió estar con su madre y protegerla.
- Cisne... he vuelto por mi familia - habló el hombre de buen vestimenta observando con completa superioridad a las personas que conformaban su "Familia". El cuerpo de la castaña se paralizó por completo al sentir la posesiva mano del desgraciado posándose con firmeza sobre su delicado hombro izquierdo - ¿Volverás a bailar ballet para mí? -cuestionó con suavidad en el momento que se inclinó para que su asquerosa insinuación fuese captada solo para los oídos de la joven castaña.
Aquello era su más oscuro secreto, su razón del por qué había aborrecido por tantos años su única y deseosa pasión, él le arrebató eso y muchas cosas más que, a pesar de los años Daniela no ha podido olvidar. Daniela tragó saliva para luego dar un par de pasos hacia atrás, el vivido recuerdo de aquellas desastrosas tarde de niñez golpearon sin pudor alguno contra sus pensamientos provocando que su cuerpo se estremeciera por completo.
Flashback
La pequeña Daniela de siete años intentaba sostener su peso con una de las puntas de sus delicados pies mientras que, con la otra extremidad la mantenía firmemente anclada contra el tuvo de metal que se sostenía en la pared. La pequeña deseaba llorar, quería suplicar a su padre que le diese su merecido descanso, pero el hombre era perfeccionista, él quería que saliese todo a la perfección, por qué a el le gustaba las cosas bien hechas... No como ella.
- Baila Cisne, ¡Vamos, compórtate como una señorita! -habló el hombre que alguna vez llamó papá sintiendo sus ojos llenándose de lágrimas al sentir el primer latigazo dando de lleno contra su delicado muslo, el cual, ya estaba completamente mal herido - Maldigo el puto día que decidí darte en el gusto, eres una jodida aberración bastarda, no mereces tener nada de mi - bramó tomando las frágiles caderas de su hija para luego simplemente mandarla al suelo, sin importarle el seco sonido que su delgado cuerpo causó contra la madera - Asquerosa fenómeno... - escupió con un odio maldita mente palpable, el hombre le observó un par de segundos para luego chasquear su lengua - Esto es culpa de la puta de tu madre.
Y luego de soltar otro par de insultos hacia aquella pobre e inocente alma, el hombre abandonaba la habitación, en busca -de lo más seguro- de la señora Calle. Daniela jadeó mordiendo sus labios en un vano intento por no sollozar, él se lo había dejado en claro, "Los niños no lloran".
- Puedes salir Julián - avisó la pequeña niña mientras se sentaba con mayor comodidad en el frío suelo de madera, sintiendo sus muslos punzar ante las heridas anteriormente infringidas por su progenitor.
Un pequeño niño de cabello castaño salió desde su escondite llevando consigo el dragón de color verde que su madre le había obsequiado cuando Daniela tenía tan solo cinco años, la castaña giró su rostro observando al pequeño castaño mordisqueando su chupete mientras que lo sostenía con esos adorables puños que, en aquellos tiempo la joven de cabello castaño solía adorar. Daniela dejó que el menor se sentara sobre sus piernas apoyando su espalda contra su anatomía, el niño le estiró su juguete preferido sabiendo que, muy en el fondo de su consciencia su hermana mayor realmente necesitaba que el señor Trixie la protegiese del monstruo que convivía con ellos. Daniela sonrió enternecida de lo adorable que solía ser su pequeño hermano, a pesar de ser tan ajeno a la realidad que la consumía, él siempre intentaba hacerle entender que el señor Trixie iba a cuidar de los dos.
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SOLO AMIGAS
FanfictionDaniela amaba en completo silencio a María José ya que era consiente de que esta solo la veía como una amiga más. Adaptación cache Calle gip Original de: @Meltwinter
