Sebastián Yatra
Estábamos en casa de Kirill donde siempre nos reunimos, para planear lo que haríamos hoy. Estaba tan concentrado en mis pensamientos que no escuchaba nada de lo que mis amigos decían. Se escuchaba música bastante alta de arriba, Aitana. ¿Estaría bailando? No lo sé. Pero moría por verla. Después, apagó la música, supuse que vería una película o algo así. Ella ama las películas.
Kirill: ¿Aitana? -no pude evitar voltear-
Mi corazón latía con fuerza. Mis ojos no podían creer lo que veían. Aitana... Joder, joder, joder. ¿Es que por qué esta chica tiene que ser tan perfecta? No lo comprendo. Me quedé como un imbécil mirándola y más cuando se acercó a su hermano. Sus piernas, sus curvas, su maldito cuerpo.
Volví al planeta tierra. ¿A dónde mierda iba? ¿A la fiesta de...? No, imposible. No lo creo ella no...
Aitana: ¿Perdón? Aitor me invitó. Fue algo así como Vas a bailar toda la noche conmigo preciosa. Y yo también tengo derecho a divertirme.
Sentí la furia recorrer mi cuerpo. Si antes Aitor me caía mal, ahora lo odiaba. ¿Por qué ella aceptó ir? ¿Acaso le gusta? No puede ser. No. No había manera en el infierno que le gustara... O de pronto, yo sólo lo digo para sentirme mejor. Pero no, ¡puta mierda!
Aitana: Y ya llegaron por mi. Adiós. -se fue con su amiga-
Kirill: Vamos a ir a esa fiesta.
Me había leído la mente.
Sólo quería buscarla y llevármela a cualquier lugar, no quería que estuviera ahí. No quería que pusiera sus sucias manos en mi chica. No quería que la miraran ni la invitaran a bailar, ni que que la inviten a tomar algo. Que irónico, odio que las chicas sean celosas y ahora mismo yo estoy super celoso. Ok, las entiendo. Pero, ¡mierda! ¿Cómo? ¿Desde cuando ella tenía planeado ir? Kirill es un imbécil, nunca se da cuenta de nada.
Nos subimos en el auto de Kirill y el condujo hasta la casa de Aitor. Esta mierda esta repleta. Chicos y chicas, alcohol, drogas, habitaciones, baños, música, una piscina en la parte de atrás... ¿Qué más se puede pedir? Entramos y la música estaba demasiada alta, había tanta gente. Parejas en las esquinas besándose, condones, cigarrillos, botellas, más parejas besándose, otros bailando, chicos coqueteando con chicas. Esta fiesta estaba fuera de control, si Aitor no fuera el que hizo la fiesta y mi chica no estuviera aquí con él, probablemente la estaría disfrutando y mucho.
Sebastián: Juro que cuando lo vea, le voy a partir la cara a ese imbécil, lo voy hacer sangrar tanto que... -Hugo se nos acerca-
Hugo: ¡Hey! Ya la vi. Déjala disfrutar un momento, ¿qué tal que pierda su virginidad esta noche? -juro que lo mataré-
Sebastián: Vuelves a hacer un comentario así y juro que no sólo Aitor va a terminar mal hoy.
Hugo: Hey, cálmate bro. No está haciendo nada malo, déjala disfrutar.
Kirill: ¿Disfrurar? ¿De qué? Ese maldito no le pondrá sus manos encima jamás a mi hermana.
Jesús: Parecemos cuatro niñeros.
Kirill: Joder, deja de quejarte, ¿sí? Lo único que tenemos que hacer es sacar a mi hermana de acá.
Sebastián: ¿Cuáles son tus planes, Kirill? ¿Ver a tu hermana con Aitor? ¿Ir, partile la cara y llevártela? Acaban de arreglar todos sus problemas, lo vas a joder todo otra vez. -intente calmarlo-
Kirill: ¿Sabes? Tienes razón. Mi hermana siempre habla contigo o no sé, sólo búscala y convencela de ir a otro lugar. Como le pongas una mano encima, Sebastián, juro que te destrozare la cara.
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Sei Mia, Piccola
RomanceAitana Ocaña, Sebastián Yatra. No tenían muchas cosas en común, sus edades eran distintas, sus maneras de caminar no coincidían y mucho menos la estatura. Nunca pensaban igual, tenían ideas muy diferentes. Él era dueño de sí mismo, ella una niña ins...
