Sebastián Yatra
Me levanté y sentí que mi cabeza iba a explotar.
¿Por qué había bebido tanto?
No recordaba absolutamente nada de lo que había pasado anoche. Dios, odiaba cuando llegaba a este punto. Sentí la respiración de alguien a mi lado.
¿Habré llamado a una chica ayer?
Maldita sea, odio no recordar nada. Me acerqué a ella y...
¿Aitana? ¿Qué...? ¿Qué hace ella aquí? Oh Dios, soy hombre muerto. Kirill me va a matar.
Tenía tantas preguntas en mi cabeza. No entiendo. Oh Dios, espero no haber dicho nada comprometedor ayer.
Sebastián: Aitana...
Le moví la cabeza mientras veía lo tranquila que se veía durmiendo. Ella estaba de lado y algunos mechones tapaban su rostro. Parecía un ángel. No quería despertarla, era feliz sabiendo que ella estaba durmiendo tranquilamente en mi sofá.
Ella se levantó exaltada y me miró.
Aitana: ¡Oh por dios, me quedé dormida! -se levantó y tomó su bolso que estaba en el suelo- Lo siento mucho Sebastián.
Sebastián: Espera, ¿qué haces aquí? No recuerdo nada. -ella se volvió a sentar y suspiró-
Aitana: Estaba preocupada por ti Sebastián. Ayer cuando vine... Dios, estabas demasiado borracho.
¿Por qué Aitana tuvo que verme así? Cuando estoy borracho soy insoportable. Por Dios, parece ser que Aitana nunca tendrá una buena imagen de mi.
Sebastián: Aitana, ¿entre tú y yo pasó algo? -ella se sonrojo y al darse cuenta tapó su cara-
Aitana: Oh, ¡no, no, no! -repetía una y otra vez y yo reí a carcajadas-
Sebastián: Sólo estaba bromeando. Hubieras visto tu cara. -seguía riendo-
Aitana: Eres un idiota.
Sebastián: Tu hermano me va a hacer pedazos.
Aitana: Oh, no. Tranquilo. Ayer le mandé un mensaje diciendole que probablemente llegaría tarde a casa porque estaba con Lola. Le enviaré un mensaje diciendole que me quedé dormida y que ahora voy a casa. -mientras lo decía yo no pude evitar hacer preguntas-
Sebastián: Espera, ¿por qué tenías en mente que te quedarías hasta tarde aquí? -ella se puso más nerviosa-
Aitana: Pensé que teníamos muchas cosas de que hablar. -no entiendo absolutamente nada-
Sebastián: ¿Cómo qué? -me acomode en mi asiento-
Aitana: Tú... ¿Qué te pasa últimamente?
Analicé mi comportamiento de estos últimos días. Probablemente ella hablaba del episodio de ayer.
Sebastián: Sí es por lo de ayer, perdón ¿sí? Acababa de salir de una pelea y no me sentía del todo bien.
Aitana: ¿Por qué peleaste con él?
Sebastián: Aitana, ya detente con las preguntas. -dije seco y ella se quedó callada- Vamos te llevare a casa. -me levante ella se quedó quieta- Estoy hablando contigo. -dije frío-
No sé por qué estoy actuando así, probablemente sea porque la chica que más deseo está en mi casa y nunca podré llamarla mía.
Aitana: ¿Qué te pasa?
Volvió a preguntar.
Tú eres lo que pasa, maldita niñata. Ese es el problema. Siempre lo serás.
ESTÁS LEYENDO
Sei Mia, Piccola
RomantikAitana Ocaña, Sebastián Yatra. No tenían muchas cosas en común, sus edades eran distintas, sus maneras de caminar no coincidían y mucho menos la estatura. Nunca pensaban igual, tenían ideas muy diferentes. Él era dueño de sí mismo, ella una niña ins...
