Aitana Ocaña
No había manera en el infierno de que yo le diga a mi padre que estoy suspendida. Hoy no.
Acaba de llegar y no quiero más drama por hoy. Creo que es suficiente.
Nos subimos al auto de Louis después de guardar todo el equipaje.
Carlos: Así que, Louis. ¿Eres nuevo en la ciudad?
Genial, ahora empezará con su interrogatorio.
Louis: Me fui por un tiempo. Mi madre quería alejarse de todo.
Ojalá pudiera hacer eso. Es justo lo que necesito.
Carlos: ¿Eres novio de mi hija? Porque sí es por Aitana, nunca me enteraría de sus relaciones. Es algo reservada.
Oh, no. Mi padre no acaba de decir eso.
¿Me puedo tirar de la ventana ya?
Louis: Oh, no. Sólo somos amigos. -dijo nervioso-
Carlos: Eso suelen decir todos. -yo me moría de vergüenza-
Louis: Su hija es increíble, pero no estoy interesado en ella.
El volteó a verme y yo solo le sonreí nerviosa.
¿Por qué los momentos incómodos siempre están tan presentes en mi vida?
Después de que mi padre decidió callarse, llegamos a casa. Dios, pensé que jamás llegaríamos.
Mi padre y Teresa bajaron todo el equipaje y entraron a la casa.
Aitana: ¿Entonces soy una chica increíble? -le dije burlona-
Louis: Sólo quería darle una buena primera impresión a tu padre. La verdad es que eres un desastre, Ocaña. Y a veces me pregunto por qué somos amigos. -siguió burlón-
Aitana: Ja ja ja. ¿Pero qué dices tío? Sabes que no hay nada que te haga más feliz que mi amistad.
Su sonrisa desapareció y se quedó callado.
Genial, ¿ahora qué dije?
Louis: Me tengo que ir. Descansa, lo necesitas. -sacó un mechón de mi cara-
Aitana: Sí, supongo. Mañana mi padre me dará un horrible sermón.
Abrí la puerta para entrar a la casa. Por lo menos mi día no terminó tan mal después de todo. Y todo gracias a Louis.
Louis: ¡EY, AITANA! -gritó entrando a su auto y yo voltee apoyándome en la pared-
Aitana: Dime.
Louis: No pienses en él...
Asentí y entre a la casa.
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Carlos: ¿Suspendida? ¡¿ME VOY UNOS DÍAS Y TE SUSPENDEN, AITANA?! -estaba enojado-
Aitana: Lo siento, ¿si? -baje la mirada-
Teresa: Me imagino que tenías una buena razón para golpear a esa chica en la cara. -yo sonreí-
Aitana: Oh, ¡no tienes idea! No me arrepiento de haberlo hecho. Esa chica es Satanás, Teresa, te lo juro.
Teresa: Oh, te entiendo. Cuando tenía tu edad, había una chica justo así en mi colegio. Esas son las peores. -reía y mi padre solo nos miraba enojado-
Aitana: Y las encuentras en todos lados. -reí también-
Carlos: ¡BUENO YA! -nosotras nos callamos- Aitana, ve a tu habitación. Ah y no saldrás esta semana, así que dile a tus amigas porque te quedarás aquí, encerrada. Ah, y tampoco creas que te puedes pasar de lista invitándolas a la casa.
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Sei Mia, Piccola
RomanceAitana Ocaña, Sebastián Yatra. No tenían muchas cosas en común, sus edades eran distintas, sus maneras de caminar no coincidían y mucho menos la estatura. Nunca pensaban igual, tenían ideas muy diferentes. Él era dueño de sí mismo, ella una niña ins...
