Capítulo Cuarenta y Ocho

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Aitana Ocaña

Aitana: ¡¿Qué?!

No podía creerlo. ¿Todavía hacen esas malditas carreras?

El timbre sonó y el chico se empezó a alejar, pero lo tomé del brazo y lo tiré hacía mi.

X: ¿Pero qué haces? Tengo clase de matemáticas, no puedo llegar tarde. -se soltó-

Aitana: No llegarás tarde, porque no irás.

Lo agarre del brazo del nuevamente y lo lleve hacía las gradas, después de escucharlo todo el camino quejarse de que no se podía perder esa clase.

Ignorandolo, me senté en las gradas y luego él hizo lo mismo.

Aitana: ¿Estás seguro de que Louis va a esas carreras?

X: Más que seguro, Aitana Ocaña.

Aitana: No me llames por mi nombre completo.

X: Está bien, Aitana Ocaña. -sacudió la cabeza- Perdón, Aitana. -suspire- Es uno de los mejores, Aitana. Sólo que ayer se lastimó un poco, pero ganó.

Aitana: ¿Y que ganan?

X: ¿Pues qué crees? Mucho dinero.

Aitana: No puedo creer que arriesguen su vida por dinero. -es ridículo-

X: ¿Puedo ir a mi clase de matemáticas?

Aitana: ¡NO!

El chico con el que hablaba, usaba lentes y era muy delgado el típico nerd. Y te miraba como si tuviera miedo, como si fueras a matarlo.

X: Lo... Lo siento. -giro la cabeza-

Aitana: ¿Dónde son esas carreras?

X: Bueno es en la calle conocida como calle negra. Es demasiado peligroso, no puedes ir. -dijo seguro-

Aitana: ¿Tú vas a ver las carreras, no?

X: Sí.

Aitana: Si a ti no te pasó nada, a mi mucho menos. -dije segura-

X: Espera, ¿me estás ofendiendo?

Aitana: Ya puedes ir a tu clase de matemáticas.

Me levanté y lo dejé solo.

Si tenía que ir a esas carreras hoy a detener a Louis, lo haría.

Tengo un auto, ¿no?

A la mierda las reglas. Voy a ir en mi auto.

Entré de nuevo al colegio y los pasillos estaban llenos. Al parecer había terminado la primera clase.

Marta estaba con sus amigas, hablando y riéndose acerca de cualquier estupidez. Me acerqué a ellas y me puse frente a Marta, mirándola fijamente.

Aitana: ¡Hola, Aitana! -dije a propósito y sacudí la cabeza- Oh, lo siento. Tu nombre es Marta, ¿verdad? Perdóname, es que a veces suelo llamar a las personas por el nombre equivocado, digo, por el nombre de gente más importante. -río- Es que lo aprendí de alguien.

Marta sabe perfectamente de lo que estaba hablando. Su cara ardía y sus amigas estaban bastante confundidas.

Me alejo de ella y veo a Lola y Lia a lo lejos. Me acerco a ellas y nos vamos a nuestra siguiente clase.

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Espere toda la tarde a que mi padre y Teresa se fueran. Ya era de noche y en serio necesitaba salir a detener a Louis.

Sei Mia, PiccolaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora