Aitana Ocaña
Las palabras de Kirill no salían de mi cabeza. Pero al final, todo lo que dijo es verdad. Yo me merecía esto, ¡me lo merecía!
Mentirle a mi hermano de esa manera, por tanto tiempo, fue lo peor que pude hacer.
No sé cuánto tiempo llevaba allí, pero mis ojos deben estar hinchados de tanto llorar.
¿Quién iba a pensar que esto iba a terminar así?
El timbre me sacó de mis pensamientos. Oh, por Dios, Teresa. No quería que me viera así, pero era la única persona en la casa.
Me levanté y abrí la puerta con cuidado. Ella llevaba unas bolsas en las manos, pero las dejó caer apenas me vio.
Teresa: Aitana, ¿qué te pasó?
Ella se escuchaba preocupada.
Empecé a llorar de nuevo y ella me abrazó.
Teresa: Sea lo que sea que haya pasado, te prometo que va a mejorar. -lo dijo mientras lloraba en su hombro-
¿Quién iba a pensar que Teresa sería la única persona con quién podría desahogarme?
Aitana: No, no, ¡no va a mejorar! Kirill se fue, Teresa, ¡SE FUE! -grite-
Teresa: ¿Cómo que se fue? ¿Qué fue lo que pasó?
Aitana: Es una larga historia, Teresa. Sólo sé que me odia.
Teresa: Él no te odia, Aitana. Eres su hermana.
Aitana: Si lo hace. ¿Y sabes que es lo peor? Que también perdí a Sebastián. -cómo dolía decirlo, pero él mintió-
Teresa: ¿Un chico en especial? Sea quien sea, estoy segura que no merece tus lágrimas.
Teresa y yo duramos horas sentadas en ese sofá, hablando. Me pude desahogar con ella, le conté todo, no sé por qué lo hice. Sólo sé que lo necesitaba y no me arrepiento. Teresa me hizo sonreír una que otra vez.
Debería darle una oportunidad, es una mujer genial. Pero mi cabeza ahora mismo estaba en otras cosas.
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La alarma no dejaba de sonar.
¿Alarma? ¿Alarma en vacaciones? ¿Qué mierda?
Me levanté y me encontraba en mi habitación. Probablemente me quedé dormida y Teresa me trajo.
Tomé mi móvil para desactivarla.
"¡CASA EN LA PLAYA!"
Ese era el nombre de la alarma que me levantó con ganas de asesinar a alguien.
Hoy era el día que Hero, Lola, Sebastián y yo llevábamos esperando tanto tiempo.
¿Y ahora qué? No les había dicho nada a Hero y mucho menos a Lola. Con la única persona que había hablado después de lo sucedido fue con el Teresa.
Mi cabeza daba vueltas y vueltas.
¿Dónde estará Kirill? ¿Dónde estará Sebastián?
No podía sacar a ninguno de los dos de mi cabeza.
Espero que Kirill no haya intentado hacerle daño a Sebastián de nuevo. Espero que esté bien.
Después de darme una relajante ducha, me cambié, me arreglé un poco mi cabello.
No podía quedarme aquí. Así que sola, voy a ir a esa casa. Probablemente no me sienta siempre cómoda con Lola y Hero, pero necesito alejarme de todo esto.
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Sei Mia, Piccola
RomantizmAitana Ocaña, Sebastián Yatra. No tenían muchas cosas en común, sus edades eran distintas, sus maneras de caminar no coincidían y mucho menos la estatura. Nunca pensaban igual, tenían ideas muy diferentes. Él era dueño de sí mismo, ella una niña ins...
