Capítulo Cuarenta y Seis (HOT)

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Aitana Ocaña

Louis me dejó en mi casa y ni siquiera recuerdo haberme despedido. Bajé lo más rápido que pude y entré a casa.

¿Cómo lo vería ahora? ¿Como si quiera hablarle? Me había besado, me había tocado y... No sé. No sé que pasó.

Creo que me dejé llevar por todo lo que dijo y me sentía tan mal que simplemente lo hice.

Teresa: Aitana, preciosa, ¿qué te pasa? ¿Viste un fantasma? -se acercó a mi-

Aitana: No, no. Sólo que... No, no. No me pasa nada. -hice el intento de sonreír-

Teresa: Te estaba esperando. Tu hermano dijo que te habías ido con un chico. -maldición, Kirill me vió-

Aitana: Oh, sí, con Louis. -me sentía rara con tan sólo pronunciar su nombre- Pero, ¿para qué me esperabas?

Teresa: ¿Lo olvidaste? ¡Tu cumpleaños es el viernes! Tenemos que comprar muchas cosas.

No puede ser. Lo único que quería hacer era dormir y olvidarme de todo el desastre. ¿Ahora tengo que salir de compras? Genial. Bastante genial.

Aitana: Pues, vamos. -sonreí-

Llegamos al shopping en menos de quince minutos. Entramos al primer local y Teresa estaba bastante emocionada.

Hace poco escuché a Teresa decirle a mi padre que yo soy como la hija que jamás tuvo. Eso me hizo feliz. Pero Teresa nunca va a reemplazar a mi madre. Ninguna mujer en el mundo, de hecho.

Este día ha pasado tan lento. Es increíble.

Empezamos a ver vestidos uno por uno. Cortos, largos, hermosos, provocativos, tiernos. Habían demandados.

Teresa: Entonces, ¿estás saliendo con Louis?

Aitana: No. Tampoco quiero hablar de él.

Teresa: ¿Pasó algo?

Me mira con tres vestidos en la mano.

Los agarro y entro a probarmelos.

Aitana: Me besó. Me dijo que tenía que disfrutar el momento, que sólo olvidara a Sebastián por un momento y me dejé llevar.

Lo solté tan fácilmente. La verdad es que me encantaban los consejos de Teresa.

Sé que no podía verla pero ya me imagino que la cara que hizo. Teresa es bastante comprensiva, ya sé por qué mi padre la quiere tanto.

Aitana: Sólo que no me parece justo que mientras Sebastián la pase bien, yo sólo llore por lo que alguna vez tuvimos. -continue- Y yo también me quiero divertir.

Teresa: ¿Es ese tu concepto de diversión? ¿Besar a otros a chicos?

Aitana: No. Pero para él si lo es, besa a otras chicas y me saca completamente de su mente. Yo también lo tengo que conseguir.

Teresa: ¿Cómo estás tan segura de que él ya te olvidó? -no quiero ilusionarme, no lo haré-

Aitana: Ha estado con chicas, incluso con la estúpida de Marta. Hace más de un mes no lo veo, ni me llama, ni me manda texto. Es más que obvio que me olvidó.

Salí con los tres vestidos en la mano. Él primero no me gustó, el segundo es lindo pero a mí se me ve horrible y el tercero no me quedó.

Teresa: Aitana, pienso que después de todo lo que le dijiste, no puedes esperar que te llame o te mande un mensaje. Lo culpaste, le dijiste que no querías nada con él y que todo fue un error. ¿Cómo crees que se habrá sentido? No puedes seguir culpándolo. Si todo está así, es por ti. No por él. ¿Por qué tienes que buscarte él? Si quieres recuperarlo, búscalo tú. Pídele perdón. Pero no esperes que todo lo haga Sebastián.

Sei Mia, PiccolaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora