Aitana Ocaña
Me levanté muy temprano a arreglarme. Tenía que verme presentable para la madre de Sebastián. ¡Dios! Estoy tan nerviosa.
Después de darme una larga y relajante ducha, decidí ponerme un jeans, con una sudadera rosa. Hacía bastante frío hoy.
Bajé a la cocina y de tan sólo ver a mi padre ahí, me tensé.
Tú puedes, Aitana.
Suspiré.
Carlos: Buenos días.
Él me sonrió y yo no pude evitar ponerme más nerviosa.
Aitana: Buenos días. -dije seca-
Saqué una manzana de la heladera y me senté en la mesada a leer una revista.
Carlos: ¿Es lo único que vas a comer? ¿No quieres que te prepare algo?
La verdad es que mi padre era un buen cocinero, pero no quería nada. Por simple orgullo.
Aitana: No gracias, igual.
Me levanté de la mesa y me subí a mi habitación.
¿Cuándo se irán de aquí? ¿Cuánto tiempo piensan quedarse? ¿Es que a caso no entienden que no les quiero aquí?
Aquí. La casa que mi padre compró. O sea, la casa de mi padre. Carajo.
De igual manera, no soporto la idea de tenerlos aquí. Si no fuera por Kirill... Kirill, ¡Kirill! ¿Qué habría pasado ayer?
Entré a su habitación y lo vi profundamente dormido. Moría por saber que pasó ayer.
Me matará, lo sé.
Empecé a saltar en su cama mientras gritaba que se levantara, incluso me tiré sobre él.
Kirill: ¡BASTA! ¡JURO QUE TE VOY A MATAR SI SIGUES ASÍ!
Seguí saltando y él me agarró una pierna haciendo que cayera, soltando un grito.
Kirill: Eres la peor, lo juro. -se sentó en la cama y frotaba sus ojos-
Aitana: Cuéntame, ¿cómo te fue ayer? -él sonrió de oreja a oreja-
Kirill: Lo vamos a intentar.
No pude evitar sonreír también. ¡Kirill en una relación, sí! No más chicas.
Aitana: ¿Y quién es? Digo, hay muchas chicas llamadas Lia aquí.
Kirill: Lia Fano.
Maldita sea, esa chica es la del grupo de Marta. Marta, Alison y Lia, son inseparables.
Suspiré.
Kirill: ¿Pasa algo?
Aitana: Sólo que esa chica no me cae muy bien que digamos.
Kirill: Eso es porque no la conoces. Vas a ver que te caerá muy bien si le das una oportunidad. -dijo sonriendo-
Aitana: Nunca antes te había visto defender a una chica.
Kirill: Siempre hay una primera vez. -sonrió-
Mi hermano está enamorado. O algo así.
Le deje dormir un poco más y me encerré en mi habitación.
Le mandé un mensaje a Sebastián, la verdad es que no quiero que se repita lo de ayer.
📲
Aitana: Voy caminando hasta tu casa y de ahí, nos vamos a la casa de tu madre. No quiero que nos vean otra vez y empiecen a sospechar. De esa si no nos podremos salvar.
ESTÁS LEYENDO
Sei Mia, Piccola
RomanceAitana Ocaña, Sebastián Yatra. No tenían muchas cosas en común, sus edades eran distintas, sus maneras de caminar no coincidían y mucho menos la estatura. Nunca pensaban igual, tenían ideas muy diferentes. Él era dueño de sí mismo, ella una niña ins...
