Capítulo Cuarenta y Nueve

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Sebastián Yatra

Me acerqué a él y una sonrisa se formó en sus labios.

Juro que va a arrepentirse de lo que acababa de decir. Lo juro.

Le doy un puñetazo en la mejilla, lo cual es un error, pero no puedo pensar. La multitud se acerca a nosotros y jadea y escucho a Aitana gritar.

Pero no quiero calmarla. El comentario de Louis se repetía una y otra vez en mi cabeza, aumentando mi furia.

Louis se desmorona en el suelo agarrando su mejilla.

Louis: Cobarde.

Limpia la sangre que gotea de su nariz.

Golpeo mi puño hacia él de nuevo, pero esta vez lo esqueva y golpea su puño en mi costado. Trato de no gritar.

Escucho a Aitana llorar y gritar desesperada, pero no quiero parar. Quiero que se arrepienta de haber dicho eso acerca de mi hermano.

Odio cuando me hablan de Ángel. Odio cuando hacen el más mínimo comentario acerca de su muerte.

Golpeó mi puño en su cara una y otra vez, viendo rojo, sólo rojo y más rojo. Alguien trata de separarme, pero los empujo repetidamente. No sé cuánto tiempo transcurre mientras continúo golpeándolo. Finalmente alguien es capaz de apartarme de él.

Mis nudillos dolían, pero quería seguir. Aitana se acerca a mi y abre la boca, cuando vemos las luces rojas y azules que me traen de vuelta a la realidad cuando un oficial de policía coloca esposas en mis muñecas.

Soy empujado hacia delante, cayendo sobre mis rodillas al suelo.

Aitana: Sebastián, no, ¡Sebastián! -apenas puedo mirarla-

Policía: APÁRTESE, SEÑORITA.

Me suben al auto y veo por la ventana lo que causé. Louis seguía tirado en el suelo, su cara estaba ensangretada e hinchada. Pero no me importa.

Que se arrepienta de lo que dijo.

🟣

No me importaba estar en la cárcel después de lo que había hecho.

Vine a las carreras con Micaela, como todos los años. Supongo que este lugar nos recuerda a Ángel y nos trae paz.

No tenía idea de que esta noche terminaría así.

Cuando ví a Aitana acercarse a mi, me preocupé. Este lugar es bastante peligroso y ella estaba sola. No me hubiese perdonado si algo le hubiese pasado.

Acá hay muchos hombres irrespetuosos que les gusta las chicas como Aitana. La idea de que caminó todo eso sola, seguramente ignorando comentarios, me molesta y me preocupaba al mismo tiempo.

Sólo me preguntaba que hacía ella allí.

Ella perdió el control y me gritó muchas cosas horribles, que sólo demostraba una cosa: No confía en mí. Pensé que con ella era diferente, pensé que ella si creía en mi y pensaba que había cambiado.

Cuando nombró a Louis y después cuando la ví con él, quise matarlo. Me molesta tanto que esté con él.

Louis no es un buen amigo, ni un chico en el que ella pueda confiar.

Y me preocupé. Estaba completamente sola allá. Espero que haya llamado a alguien o que haya vuelto a casa sana y salva.

Un oficial me dejó salir y cuando lo hice ví a mi madre, no llevaba la sonrisa que siempre tenía al verme.

Sei Mia, PiccolaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora