Katsuki se levantó a las 5 de la mañana, se arregló y bajó a comer, ignorando las miradas de toda la familia; le dio solo tiempo para ir a ver las gallinas y rápidamente regresó cuando eran las 8:15 de la mañana. Entró al baño y después de asegurarse que estaba bien, se fue a sentar a la sala.
No tenía ni 2 minutos esperando cuando sintió una presencia a su lado. Su mirada se desvió hacia ella y se encontró con Shouto parado. No le veía, no hacía nada, solo estaba ahí. Katsuki no tenía ganas de pelear por lo que lo ignoró.
Pero cuando dieron las 8:28 y el auto de Inasa se estacionó en la entrada de la casa, fue Shouto el que se movilizó primero antes que Katsuki, saliendo por la puerta. Se extrañó pero no iba a quedarse sentado así que salió tras él. Se encontró a los dos chicos hablando, pero por más que estiró el cuello y paró la oreja, no escuchó nada.
Se acercó al vehículo solo para que la conversación finalizara con Yoarashi riéndose y palmeando fuerte la espalda de Shouto a tal punto que casi le tira su sombrero vaquero de la cabeza.
– Ah, Bakugou, veo que si te dejaron ir – Dijo Yoarashi cuando le vio.
– Sí, pero cuando vuelva tengo que terminar mis tareas.
– Está bien, será rápido – Shouto se hizo a un lado para que Yoarashi abriera la puerta del copiloto para él. Katsuki se avergonzó un poco – Vamos, entra.
Caminó hacia ahí ignorando la mirada que el hermano menor le estaba dando. Cómo quería darle un buen golpe en la cara por andar de juzgón. Apenas se subió, Inasa se despidió de su amigo antes de volver a entrar.
– ¿Listo? – Katsuki rodó los ojos logrando hacer reunir a su compañero – Bien, en ese caso, andando.
Yoarashi encendió la camioneta y la puso en marcha, prendió la música del vehículo y abrió las ventanas para que el aire fresco entrara. Katsuki por su parte observó cómo las rayas de señal del wi-fi desaparecían antes de quedar incomunicado.
Bufó en silencio y lo volvió a guardar, concentrándose en el paisaje. Era bonito, el ganado de Enji se veía amplio desde ahí y Katsuki se dio cuenta del tamaño descomunal de la propiedad. Uno pensaría que con la semana que pasó ahí ya se daría cuenta, pero la realidad es que no.
La mansión de madera de por sí era grande, y el resto del terreno pareció simple estando dentro, pero desde fuera era impresionante. Después de pasar el límite de la propiedad de Enji no hubo más que vegetación y/u otros ranchos igual de enormes e increíbles. Se cruzaron con varios automóviles pero no los suficientes como en la ciudad.
El viaje fue silencioso fuera de la música y el aire, Yoarashi no le dijo nada y se concentró en manejar y Katsuki no era el más sociable para entablar una conversación. Pero a tan solo unos minutos de su destino, su conductor habló con esa voz tan estruendosa y grave que tenía.
– Te va a encantar el rancho.
Si Katsuki fuera un gato se hubiera esponjado y bufado ante el repentino sonido que interrumpió su tranquilidad. Es más, de ser un gato se habría hasta pegado al techo con sus garras de la sorpresa. Pero como no es un gato, tuvo que aparentar no haber sido tomado con la guardia baja.
– Meh – Carraspeó – No creo que sea nada impresionante.
– Sé que después del rancho Endeavour es difícil que algo te impresione; pero créeme, el rancho Gang Orca tiene sus encantos.
– ¿Gang... orca? – Preguntó arqueando una ceja con duda – ¿Qué clase de jodido nombre es ese? – Yoarashi no contestó su pregunta, solo amplió su sonrisa.
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Amor de Rancho
FanfictionBakugou Katsuki nunca quiso salir de la ciudad, pero según su madre no había nada mejor para un mocoso como él que un verano en el rancho; donde aprendería humildad, trabajo pesado, entre otras cosas. Y lo más importante, estaría lejos de ella y su...
