Bakugou Katsuki nunca quiso salir de la ciudad, pero según su madre no había nada mejor para un mocoso como él que un verano en el rancho; donde aprendería humildad, trabajo pesado, entre otras cosas. Y lo más importante, estaría lejos de ella y su...
Katsuki para la mayoría de la familia no era más que un niño de ciudad curioso por cosas rurales. Obviamente no sabía hacer casi nada de trabajo pesado y con lo más sencillo primero tenía que tener una cátedra de cómo hacerlo correctamente.
El cómo ahora estaba cortando leña cuando se suponía que eso es tarea de los hermanos mayores era un misterio. Quizá no tanto, un poco de burla y provocación de parte de Touya había sido suficiente para que Katsuki se molestara decidiendo que cortar leña no tenía ninguna ciencia.
Así pues, Touya dejó que otro se hiciera cargo de su trabajo tal zoquete mientras se iba, por lo que Shouto se quedó con el rubio. Él cortando leña como siempre lo había hecho y Katsuki luchando apenas con un tronco que jamás iba a romperse si continuaba solo clavándole el hacha a lo loco.
La forma en la que Katsuki se intentaba hacer cargo del tronco era, además de incorrecta, completamente graciosa. Shouto ya tenía una pila de leña a su lado aun cuando intentara ser lo más lento posible para no hacer sentir más inútil a Katsuki de lo que de seguro ya se sentía.
La bola de insultos que salía de los labios en forma de murmullos no se detuvo desde que Katsuki dio su primer golpe al tronco, que por cierto, lo duro que estaba terminó por aturdir un poco al chico. Sin embargo, Katsuki se puso serio e incluso se subió las mangas.
Ser de campo no necesariamente significa lo mismo que ser incivilizado y carente de tecnología, pero la familia Todoroki no contaba con motosierras. Sin embargo, para cortar leña a mano tenían guantes y gafas como protección por si alguna astilla de la madera quería convertirse en una molestia.
– Creo que le has quitado por completo el filo al hacha – Comentó Shouto mientras se tomaba un breve descanso. Katsuki seguía con el mismo tronco con el que empezó.
– Cállate – Le masculló con molestia. Shouto rodó los ojos.
– Déjame afilarla.
– Déjame en paz, no necesito tu ayuda – Se quejó sin mirarle, continuando con golpear el tronco más que cortar con el hacha.
– Deja de comportarte como un niño – Le dijo Shouto con cansancio – Sé que quieres demostrarle a Touya que puedes cortar perfectamente un pedazo de leña; pero conociendo a mi hermano, te habrá dejado el hacha sin filo a propósito.
Katsuki entonces se detuvo de sus intentos y miró a Shouto con los ojos entrecerrados, juzgándolo; después vio el hacha que tenía en sus manos, evaluando cuál experto en hachas lo haría, pero desgraciadamente, él no era experto en hachas. Decidió que Shouto no ganaba nada con mentir y que lo que decía era la verdad.
Molesto, con la mirada desviada y haciendo una mueca de disgusto, le pasó el hacha a Shouto. Este la tomó y con cuidado la fue afilando haciendo aquel ruido característico y fastidioso que hacían las cosas cuando se les sacaba filo. Katsuki odiaba ese ruido y cuando los chefs de su mansión lo hacían él salía huyendo.
Esperó golpeteando el suelo con un pie, de brazos cruzados, murmurando lo más bajo que podía insultos hacia la situación y hacia Touya. Hasta que Shouto le dijo que terminó con el hacha.
– Caerá la noche y no habrás cortado ni un solo pedazo de leña si continúas así – Objetó Shouto mientras le daba el hacha.
– Debo de tener una memoria horrible porque no recuerdo haberte preguntado – Le dijo el rubio con sarcasmo – Idiota.
– Como quieras – Shouto soltó un suspiro mientras agarraba su propia hacha dispuesto a cortar los pocos pedazos que le faltaban.
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