32. Luna sin Miel

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Al día siguiente, todo pareció ir tranquilo. Excepto que no lo era.

Katsuki notó que la familia estaba bastante seria y callada, y por supuesto, notó la falta del hijo menor al desayuno. Sólo significaba que Shouto ya se había ido a presentar su examen.

Katsuki no creía en Dios, pero no pudo evitar hacer una pequeña oración al cielo para cualquier Deidad que existiera y decidiera hacerle caso. Quería que Shouto pasara ese examen, se esforzó mucho.

Los integrantes de la familia también se mostraban inquietos, nerviosos por cómo le iría a Shouto en todo esto del examen y de socializar. Claro, que ellos no sabían que Katsuki lo preparó desde ayer para eso.

Terminó su desayuno y se fue a hacer sus tareas. Ayudó a Fuyumi con la colecta de huevos, y a falta de Shouto, ayudó a Natsuo con las vacas lecheras. Justo después fue a un sitio en el cual pensó que nunca volvería.

Y afortunadamente, no hablaba del matadero.

– Oh, buenos días – Inasa le saludó con entusiasmo.

Katsuki no le respondió pero se metió al corral de todos modos. Inasa se encontraba cepillando a uno de los caballos de Enji, Katsuki lo reconoció como el que Shouto montaba cuando le salvó la vida.

– Hace tiempo que no sé de ti ¿Qué tal has estado?

– Escucha. Esto no puede pasar – Katsuki lo señaló a él y a sí mismo repetidas veces – Así que tendrás que rendirte.

Inasa lo miró con confusión y pareció que hasta el caballo se quedaba extrañado de las palabras de Katsuki. El rubio se veía muy serio respecto al asunto, pero Inasa hasta donde sabe, el niño estaba molesto porque llamó hamburguesa a uno de los becerros.

– ¿Qué?

– Valoro tu buen gusto – Siguió Katsuki – Pero no. Olvídame. Soy del mitad y mitad ahora.

Y así como vino, Katsuki se dio media vuelta y salió. Inasa estaba todavía confundido del asunto y compartió una mirada de extrañeza con el caballo. O se estaba quedando loco, o el animal había entendido la conversación y estaba igual de confundido que él.

– Cosas de niños, probablemente – Se dijo a sí mismo y al caballo, encogiéndose de hombros para continuar cepillando.

Pese a que Katsuki le dijo eso a Inasa para que entendiera que su enamoramiento con él no tenía futuro, Katsuki aceptó muy a su pesar que tampoco le pertenecía a Shouto

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Pese a que Katsuki le dijo eso a Inasa para que entendiera que su enamoramiento con él no tenía futuro, Katsuki aceptó muy a su pesar que tampoco le pertenecía a Shouto.

Todo lo que habían hablado, de que Shouto no estaba listo para una relación y que era mejor ser amigos, se vio interrumpido por el tema del oso y la amenaza de los empresarios de bienes raíces. Ni qué decir de su casi compromiso.

Se quiso aprovechar de ello, pero no importaba cuánto intentara, Shouto siempre le dejaba en claro que no quería casarse con él. Y Katsuki entendía. Pero disfrutó mucho en molestarlo con el tema y en definitiva, ayudó para que Shouto fuera más hablador al respecto.

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