28. ¿Confías en mí?

1.6K 236 30
                                        

El baño de los Todoroki no era exactamente el mejor que Katsuki hubiera visto. Es decir, el de abajo solo tiene retrete y lavamanos, y el de arriba contaba con una ducha. El propio baño personal de Katsuki en su mansión tenía el tamaño de la habitación en la que ahora se estaba quedando.

Pero el punto no era recordar que tiene más clase que los Todoroki, sino que su plan salga a la perfección. Desde que empezaron a estudiar Katsuki pensó en qué más quería de Shouto fuera de abrazos y besos en la mejilla. Necesitaba más, quería más. Pero debía presionar donde pudiera para que sus intentos fueran exitosos.

– Y-Yo, yo no creo que...

– No hables, mitad y mitad, solo entra al baño y terminemos con esto.

Katsuki observó cómo Shouto tragaba saliva e intentaba ocultar su nerviosismo. Katsuki casi lo empujó y solo después cerró la puerta del baño para que nadie más los molestara. El espacio cerrado y pequeño para 2 personas volvía el ambiente muy íntimo a tal punto que Shouto creyó no poder con esto.

– Solo vamos a bañarnos, no tienes nada que no haya visto antes, no te pongas como virgen en noche de bodas – Se burló mientras comenzaba a desvestirse. Aún así sus mejillas estaban sonrojadas.

Shouto rápidamente le dio la espalda porque seguía muriéndose de nervios, pero dando una profunda respiración también se deshizo de su camisa, sintiéndose todavía más desnudo que solo en físico. Sentía una mirada clavada en su nuca y claramente no se giró porque ya sabía qué le esperaba. Solo cerró los ojos mientras se quitaba la parte de abajo.

Casi suelta un suspiro de alivio cuando Katsuki se metió a la ducha. De cualquier forma, se aguantó la vergüenza y se giró para meterse también. O bueno, esperar a que Katsuki salga.

– Si no entras yo voy a salir por ti – Se escuchó la amenaza.

Shouto dio un respingo y se apresuró a entrar porque tarde o temprano las cosas iban a ponerse feas. Tomó un largo respiro y con los ojos cerrados se metió, sintiendo las gotitas del agua en sus pies cuando caían de la regadera y rebotaban en el suelo. Tal vez Katsuki ya se lo hubiera comido con la mirada, pero él no haría lo mismo.

– Oye, bastardo – Le llamó Katsuki – Tranquilo, no te voy a hacer nada. Debes confiar en mí.

Katsuki sabía que si algo le faltaba a Shouto era confianza, cosa que no lo culpaba por no tenerla ya que aquel incidente en su niñez era parte primordial de que el otro pensara que no podía confiar ni en su propia familia.

Hizo un esfuerzo sobrehumano por no bajar la mirada hacia cierta parte de la anatomía del mayor que se moría por ver. Pero aguantándose sus ganas y sin darle importancia al tic en el ojo, Katsuki le tomó de un brazo y lo metió al chorro de agua lentamente, para no resbalarse con el piso de la ducha.

Al agua mojó a Shouto desde la cabeza, pasando por el torso y espalda y deslizándose por sus pies. Abrió los ojos con cuidado de que no le entre agua por ahí y enfocando su vista se encontró con mirada divertida de Katsuki. Se intimidó e intentó ver hacia otro lado.

– Tus ojos donde pueda verlos – Advirtió el rubio sin romper el contacto visual – Si yo no puedo ver nada, es justo que tú tampoco puedas.

El chorro de la regadera continuó cayendo mojando a ambos, los ojos carmesí de Katsuki estaban fijos en los dispares, que tenían una expresión de confusión, miedo y timidez impregnados en la iris. Los parpadeos de Shouto eran casi a propósito, pese a que el agua ya les había mojado gran parte de la cara. Solo después de unos segundos insufribles que parecían horas, Katsuki se rio.

– Joder, esto es divertido – Murmuró antes de lanzarse hacía el cuerpo de Shouto en un abrazo desnudo.

Shouto no pudo prevenir ese pequeño ataque, no reaccionó a tiempo más que para separar sus brazos y que Katsuki se acomodara más. Sintió un escalofrío en todo el cuerpo que lo hizo temblar desde los pies hasta la cabeza, y se quedó estático mientras su cerebro intentaba procesar qué hacer.

Amor de RanchoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora