9:30 a. m.
Chris Anderson
Odio tener razón cuando no la quiero, pero es que es muy predecible: el profesor Higgins está completamente loco. Y presiento que me odia. Siempre que pide un voluntario y nadie responde, me elige a mí. Espero que se pudra.
En fin, solo falta media hora para que se acabe esta tortura. Después tengo un examen, pero no me preocupa demasiado; me he preparado bien y estoy listo.
Finalizando clases.
—Señor Anderson —salí de mis pensamientos al escuchar que alguien me llamaba.
—¿Eh? —respondí como todo un imbécil.
—Le agradecería que se retirara de mi clase si le parece aburrida —replicó el profesor, enojado como una tetera al vapor.
Maldito.
Giré la cabeza hacia un lado y vi a Derek Colman dormido, a plena vista de todos. Esto debe ser una broma.
Me distraigo dos minutos, Derek se duerme,
¡¿Y YO SOY EL QUE RECIBE LA REGAÑADERA?!
Definitivamente, este maestro tiene algo personal en mi contra.
—No es necesario, profesor —respondí, tratando de no empeorar las cosas.
Me miró fijamente, sin decir palabra, así que decidí continuar, intentando evitar la expulsión.
La labia.
—Sabe, hoy se ve espectacular. ¿Nuevo corte? Porque, sin duda, se parece a Vin Diesel...
¿Qué carajos le acabo de decir?
Mis compañeros apenas contenían las carcajadas. Y gracias a Dios que el profesor Higgins nació en la Edad de Piedra y no tiene ni idea de quién es Vin Diesel. Solo entrecerró los ojos y siguió con la clase, sin saber que prácticamente le acababa de decir calvo.
Aunque, pensándolo bien... sí estaba algo pelón.
Solo que diferencia de él, Vin Diesel era mejor.
Finalmente, tocó el timbre que tengo en mi celular para las clases y sentí el alivio. Tenía un mini recreo antes del examen de microbiología, y por suerte, la profesora Smith no era de las estrictas.
Necesitaba conseguir un libro, así que primero iría a la biblioteca y luego buscaría a Mike para pasar el rato.
Mientras caminaba por los pasillos, vi a... ¿Allison?... Sí, definitivamente era ella con el cabello alborotado y la ropa desarreglada.
—¿Pero ¿qué...? —susurré para mí mismo, intentando que no me notara, no quería saludarla.
Su aspecto me pareció muy sospechoso. Siempre va por ahí como dice ella, "una diosa". Pero tal vez era otro de esos estilos raros de moda.
Mujeres. ¿Quién las entiende?
Tras ese breve encuentro llegué a la biblioteca. Encontré el libro que necesitaba y me senté en un rincón alejado, sin distracciones, para buscar la página que debía fotografiar.
Me acomodé y justo antes de abrir el libro, una parejita de enamorados pasó junto a mí. Pensé que buscarían un libro, lo encontrarían y se irían.
Pero no.
Se sentaron en el suelo, a mi lado, y empezaron a hacerse cariñitos, como si estuvieran en su sala. Ignoraban por completo que yo existía.
Intenté mantener la calma. Pero cuando se acostaron en el suelo y comenzaron a susurrarse cosas cursis que generaban el cringe, perdí la paciencia.
No tengo problema con que las parejas se demuestren afecto, pero ¿de verdad en la biblioteca?
Me sentí incomodo.
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My Sunflower
RomanceMaisie Lee se consideraría una persona como las otras, de no ser que desde tan corta edad le diagnosticaron dos enfermedades, una del corazón y otra en los pulmones, que la obligan a quedarse de forma permanente en el hospital. Conociendo el exterio...
