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Lunes, 01 de Octubre del 2006;
11:57 am.

Maisie Lee

Después de hablar con Mía, logré convencerla de intentarlo con Mike, sería algo complicado por que ella estaba decidida en explicarle sobre su enfermedad, no quería esperar a una situación en lo que lo involucrara por sorpresa.
Era muy valiente, así que yo solo podía darle porras de que lo conseguiría.

Respiro profundo el oxígeno de la cánula, mis pulmones se llenan una y otra vez.
Apoyada mi espalda contra la puerta de la habitación,  aún estaba preocupada por el pequeño colapso de su inseguridad y sus emociones, pero si algo tengo de claro es que en algún punto se animara a decirle a Mike.

Un suspiro salió de mis labios.

Mientras mi amiga se vestía, mi estomago rugió un poco,  esto hizo que con mis dos brazos rodeara mi estómago, no había desayunado nada, así que tenía bastantes ganas de un bollo con mermelada.

Pero...

Por mis enfermedades fusionadas el acceso a estos tipos de postres, se me eran evitados de mi dieta.
Es verdad que... hace tanto que no tengo un pequeño gusto de un bollo con mermelada.

Me paso una mano por mi estomago, acariciando las piernas de mi torso, tratando de calmar el deseo por este delicioso pan hecho por un ángel pero a la vez condenado por un diablo.

Al menos pude confirmar algo, que sospechaba de mí hace mucho.
Efectivamente, él hambre me volvía poética.
Una tentación que no debía, pero que no dejaría de anhelar.

—Veo que tienes hambre, pero no has toma el desayuno de hoy. Holly se enojará— me regaña Mía, mientras se ponía unos tenis blancos.

Se veía realmente bonita.

Aplano mis labios unos contra otros, meditando sus palabras. —Es tu culpa por hacerme probar un bollo de mermelada.— la inculpó pero ella se defiende de la peor manera, hasta creo que ni quería defenderse.

—Y eso que no has probado el rollo de canela.

—¡Mía! ¡No ayudas!— Suelta una pequeña risa mientras se coloca los dos tenis, no puedo evitar reír también pues ella tiene razón, el rollo de canela es un pequeño regalo de los dioses con cada mordisco, pero es mejor ni recordar ese bocado que tuve a los 7 años. —Eres mala.

Ella hace una cara extraña y chistosa que me hizo reír otra vez.

—Bueno, qué tal si de paso que llenas ese estómago, llenas un poco ese corazón, llamas a tu novio y celebran las 18 horas de aniversario que llevan juntos— sugiere con una sonrisa coqueta. Se volvió frente al tocador y con un peine comienza a pasarse suavemente en el pelo negro y ondulado.

¿Celebrar 18 horas de noviazgo?

Wow "toda una vida".

¡Ya!

Hablando en serio, no sé cómo se le ocurren estas cosas a Mía en cuestión de segundos.
Pero algo tenía que ser cierto, era la excusa más extraña para querer ver a alguien, pero también había algo más... —Me envió un mensaje... dice que no podrá venir, tiene un asunto de la universidad.— Salgo del apoyo de mi espalda contra la puerta y me dirijo hacia mi cama para sentarme.

Claro, moviendo mi cánula conmigo.

Otro fiel amigo.

Mua infla sus mejillas y lentamente saca el aire de estos, no había pensado en esa probabilidad. —Entiendo, entonces serás tú con...— me haces señas para que continuara, dándome la palabra.

My SunflowerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora