Elizabeth acababa de desearles buenas noches a sus amigas cuando notó algo que no había visto antes, el cajón del antiguo armario de oro estaba torcido, en su alegría Elizabeth supuso que alguien había intentado arreglarlo pero simplemente se le olvidó y acercó al objeto imponente y se arrodilló.
Tomando ambos lados en sus manos, dio un fuerte tirón, y se abrió sin esfuerzo, lo empujó de vuelta a su lugar, pero no se movió algo estaba interfiriendo con las vías.
Suspirando, Elizabeth sacó todo el cajón y lo colocó en el suelo a su lado, luego se inclinó, inspeccionando las vías de madera, algo brillaba a la luz de las velas, Elizabeth tendió la mano y retrocedió cuando el dolor brotó de su dedo, gritando reveló su mano para encontrar una pequeña gota de sangre acumulada en la yema de su dedo índice.
Perturbada, agarró lo que la había asaltado y lo examinó a la luz de las velas, en su mano había un collar de unas 2 pulgadas de largo, y parecía este era un símbolo al revés, elizabeth se chupó el dedo lastimado mientras pasaba el dedo no lesionado sobre la plata lisa.
Tomó el colgante y lo colocó alrededor de su cuello, para luego meterlo en su corpiño mientras se unía a su otro collar.
Justo cuando había vuelto a colocar el cajón, sonó un golpe en la puerta.
-Elizabeth, Papa te verá ahora. -Dijo Ivy en voz baja, abriendo la puerta.
Por un momento le preocupó encontrar a Elizabeth en el suelo, Elizabeth solo asintió rápidamente y desapareció, se le formó un nudo en el estómago cuando cruzó el pasillo y llamó a la puerta.
-Adelante, le hizo señas. -Elizabeth se armó de valor, aunque su estómago estaba dando vueltas cuando entró en la habitación, encontro adentro a Papa estaba en su silla habitual, pero su bata estaba esparcida sobre la cama, el notó su entrada con un asentimiento.
-¿Confío en que tu habitación te resulto satisfactoria? -Preguntó.
-Claro, nunca había visto una habitacion tan extravagante en todos mis años. -Respondió Elizabeth, con la esperanza de recomendarle la habitación, y su reacción la había preocupado.
-Es una habitación hermosa. -Señaló, aparentemente aburrido mientras miraba hacia el fuego, a Elizabeth le molestaba lo cauteloso que parecía, ella se acercó a la cama.
-¿Hay algo malo con eso? -Preguntó Elizabeth, tocando el material suave pero resistente.
-Ah, un agujero , lo atrapé en una de las puertas. -Papa dijo con indiferencia.
-Bueno, déjame arreglarlo. -Sugirió Elizabeth girándose hacia la puerta.
-Por favor, no hay necesidad Ivy podría hacerlo mañana. -Papa protestó, pero Elizabeth ya había salido por la puerta, y ya en su habitación y reveló una pequeña canasta de costura que había descubierto en el avivamiento, al cabo de un momento estaba de vuelta en la habitación de Papa, Tocandolo en el hombro, los ojos de Papa se posaron en Elizabeth para luego mirar el objeto y luchó contra todas las ganas de tocarla.
En cambio, se quedó tan inmóvil como una figura tallada en piedra y sus rasgos únicos podrían pasar fácilmente por una estatua griega.
Elizabeth suspiró, sentándose en su silla habitual y mirando un libro en la mesa de al lado, Miró a Papa.
-¿Tú lees? -Preguntó, rebuscando en la canasta.
-Sí, pensé que si nos faltaba conversación, un libro ayudaría a llenar el vacío. -Dijo Papa inclinándose hacia adelante, ella le sonrió mientras intentaba meter la aguja.
-Oh. -Jadeó Papa, poniéndose de pie y quitando el candelabro de la repisa, lo colocó con cautela sobre la mesa junto a ella, Elizabeth lo miró y por un momento la tomó por sorpresa. Sus ojos brillaban delicadamente a la luz de las velas, Papa levantó la mano y la colocó suavemente debajo de su barbilla, Elizabeth no se movió, aunque la acción la había sorprendido, observó sus ojos mientras él se sentaba mirándola.
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Ardiendo en el deseo.
De TodoLa hermana y el sobrino de Elizabeth son quemados por brujería, ahora Elizabeth es la siguiente. Solo hay un problema, Agatha era inocente, pero Elizabeth no lo es. Ahora, la única forma en que puede sobrevivir es correr. Huir de todo y hacia el v...
