chapter five: the party

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capítulo cinco: la fiesta.
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─Te juro que les rogué para que me dejaran ir, pero dijeron que no

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─Te juro que les rogué para que me dejaran ir, pero dijeron que no.

Morgan había llamado a Robin para saber si iba a ir a su casa. Robin, muy apenada, le tuvo que confesar que sus padres habían decidido pasar un Halloween en familia en casa de su tío.

─Ya te dije como tres veces que no pasa nada─le tranquilizó Morgan, recargada en la pared con el teléfono sujetado con el hombro.

─Es que no quiero que estés sola─se pudo notar el afligimiento en su voz.

─Está bien, voy a estar con Bob y con mamá─miró a los dos adultos que cocinaban algo en la cocina, jugando entre ellos con los utensilios.

─Claro, porque ese es un plan súper divertido, ¿no? Pasar la mejor noche del año viendo a tu madre besarse con su novio.

─Ew, no lo había pensado de ese modo─hizo una mueca de desagrado, desviando la mirada cuando Bob le dio un pequeño beso a Joyce─. Gracias, mi noche ahora sí está arruinada.

─De nada─Robin soltó una risa del otro lado del teléfono─. Podría decirle a mi mamá si puedes venir. No te aseguro que sea divertido, pero podemos robarnos una botella cuando ya estén ebrios.

─No, gracias. La última vez que fui a una comida con tu familia, terminé peleándome con tu prima. Seguro que si voy ahorita me corran a patadas.

─Tienes razón─admitió muy a su pesar.

─No te preocupes, seguro encuentro algo que hacer─se encogió de hombros aun cuando no podía verla.

─¿Segura?

─Claro─forzó una sonrisa─. Nos vemos mañana.

─Adiós.

El característico "bip" que anuncia que la llamada terminó resonó en el oído de Morgan. Volvió a colgar el teléfono y recargó la cabeza en la pared, viendo a la nada. Algunas veces sentía que tenía un apego bastante fuerte a sus amigos; se sentía algo perdida sin ellos.

Resopló dispuesta a irse a su cuarto cuando sintió algo en su chaqueta. Metió la mano y de ahí sacó un papel naranja. Era la invitación a la fiesta de Tina. Frunció los labios, considerando seriamente el ir. No tenía más opciones; podía ir con Once, pero ella estaba con Hopper y para estar encerrada mejor se quedaba en su casa. Eddie y la banda habían salido del pueblo gracias a una propuesta de tocar en un bar, así que tampoco tenía esa opción.

Si lo pensaba bien no estaba tan mal. Iban a estar Nancy y Steve, haría mal tercio, pero, justo como él se lo había dicho, podía burlarse de los ebrios y fumar sin que su madre le regañara.

Decidida a ir, regresó a su habitación. Abrió las puertas del armario y se paró enfrente con los brazos en jarra, repasando su ropa para ver que se podría poner. Recordó la película que había visto en su cumpleaños, Sixteen Candles; la historia no le había gustado, pero la protagonista sí, así que se decidió por eso.

THE SONG OF LOVE-STEVE HARRINGTONDonde viven las historias. Descúbrelo ahora