Cuando éramos jóvenes...
Al chico de castaños mechones no le agradaba la idea de ir al colegio, pero ahí estaba, intentando centrarse en aquella actividad que requería toda su concentración. Tomó con suavidad el lápiz entre su dedo índice y dedo pulgar, apoyando su dedo medio en el lado sobrante del lápiz. La forma en la que Edgar agarraba el lápiz era simplemente diferente pero era un toque que le daba elegancia. Edgar de vez en cuando desviaba su atención a su compañero que se sentaba a un lado de él. El joven Balsa se veía concentrado en los problemas matemáticos de la actividad, tanto que no notaba las ocasionales miradas de su mejor amigo. El castaño simplemente soltó el lápiz, los problemas matemáticos no eran lo suyo, pero aparentemente, a su mejor amigo se le daba mejor que a nadie.
Al pasar la hora de la clase de matemáticas, el profesor Alva recogió las garabateadas hojas de cada alumno. Los problemas no eran muy complicados, pero para alguien tan joven, podía llegar a ser un gran desafío terminarlos correctamente. Aparentemente, aquello había sido un examen de diagnostico. Luca por su parte, sonrió al ver al maestro Alva asentir al ver su examen y darle una palmada en la cabeza. Se notaba el cierto favoritismo que tenía aquel maestro con el joven Balsa. Por otra parte, al ver el examen de Edgar, este simplemente le dedicó una sonrisa con... ¿Lastima? Esto solo hizo que Edgar frunciera el ceño con desaprobación, no le gustaba que lo miraran con lastima. Edgar soltó un largo suspiro, apoyando sus codos en el pupitre del banco y dejando caer su cabeza en medio de estas dos. A lo lejos pudo escuchar los pasos de su profesor perdiéndose a cada paso firme que daba, ya había salido del salón. Era obvio que iba a reprobar, los problemas de matemáticas nunca se le habían dado, su padre lo mataría si sacaba una nota imperfecta. Al cabo de segundos, el castaño pudo escuchar unos pesados pero pequeños pasos acercándose hacía él. No era Luca, sus pasos solían ser torpes y suaves, un sonido digno de escuchar. Aun así, no levantó la cabeza, aun que quisiera correr y esconderse en algún sitio, no lo hizo. Edgar sintió como unos dedos se pasaban por su coleta baja, jalándolo hacía atrás y obligándolo a levantar la cabeza. Era de nuevo su compañero, el mismo compañero que siempre lo molestaba. Desvío su mirada en busca de Luca, justo en ese momento lo comprendió; Luca había pedido permiso para ir al baño, así que esos niños aprovecharon para molestar al joven Valden, otra vez. Edgar intentó hacer que las manos de su agresor soltarán su delicado cabello, más este no pensaba soltarlo, es más, apretó un poco más su fuerte y firme agarre, lastimando a su vez al más bajo.
-¿Qué pasa, Edgar? ¿Te comió la lengua el gato?-
Edgar no respondió, simplemente se quedo ahí, intentando quitarse de encima a ese agresor.
-¿Estas triste porque Luca no te puede proteger ahora mismo?-
Al parecer eso hizo que algunos niños del salón rieran al unísono, que molestos son. Edgar frunció el ceño, no iba a llorar, no iba a gritar... No debía darles ese gusto a sus agresores.
-Oh, vamos, Edgar... ¿Por qué no me pides que te suelte? Háblame como la niñita que eres-
"Niñita" esto hizo que Edgar se molestará más, pero no dijo nada, los plebeyos no merecían su tiempo ni sus palabras. Al parecer, el chico iba a decir unas palabras más, pero se vio interrumpido por un Luca que carraspeaba en la entrada del salón.
-¿Me perdí de algo?-
Preguntó Luca, dejando notar su enojo en aquellas cuatro palabras. El chico no dijo nada, tampoco aflojo su agarre.
-Luca, Luca, Luca, ¿Por qué te juntas con este chico? Es obvio que ni sus padres lo quieren. ¿Por qué mejor no te juntas con nos...?-
Los ojos de Edgar se cristalizaron ante ese comentario, nunca espero que fueran a dar en un punto tan sensible. Por otro lado, las palabras del chico fueron interrumpidas por el castaño, quien se acercaba a pasos rápidos pero refinados mientras se acomodaba sus guantes, luego, simplemente enarco una ceja.
-Repítelo-
Lo retó, hablándole en ese tono que solo dejaba notar cuando estaba molesto, algo no muy común en Luca. El chico soltó el cabello de Edgar, dejándolo despeinado y enredado. Esto hizo más evidente el coraje del mejor amigo.
-¿Qué? ¿Qué Edgar es una niñita que ni sus padres quie...?-
En ese momento, Luca sonrió con todo el resentimiento que tenía, abalanzándose sobre el chico para golpearlo. Esta acción hizo que el chico cayera al suelo, Luca aprovecho ese momento para cerrar el puño y golpear la mejilla del estúpido que se atrevió a insultar a su preciado Eddie, porque para Luca, Edgar era su todo.
-Luca... No debiste meterte en otra pelea... Yo podía soportarlo-
Luca negó con la cabeza, pasando sus lastimados dedos entre los hermosos mechones de cabello del contrario. Edgar suspiró, agradecía el hecho de que Luca lo defendiera, pero no quería hacer que lo expulsarán. La escuela era un lugar grande, a pesar de ser para niños de entre 6 años a 11 años de Edad, así que tenían mucho espacio para ellos dos, ya que estaban sentados en el césped debajo de un hermoso árbol, nadie los molestaba, solo eran ellos y la suave brisa que soplaba en aquel cálido lugar, sin duda la primavera era algo hermoso.
-Eddie, no dejaré que nadie te haga daño... Nunca-
Edgar soltó una risita por lo bajo, cerrando los ojos y asintiendo. Luca estaba trenzando uno de sus mechones de cabello, era un mechón de enfrente, realmente el castaño no sabía que quería hacerle, pero sabe que siempre debe de confiar en Luca.
-Luca... Gracias por quererme, aun que a veces sea un poco amargado-
-¿Un poco?-
Edgar puso los ojos en blanco, divertido. Alzó una de sus manos y con un suave movimiento de muñeca le indicó a Luca algo que solo ellos dos saben, algo que solo ellos dos pueden compartirse.
Cuando Luca terminó de trenzar su cabello, solo se limitó a sentarse al lado de Edgar. Edgar se tocó las trenzas, había hecho dos pequeñas trenzas las cuales había agarrado en una pequeña coleta. Era simple pero hermoso. Claro que ese momento de paz se vio interrumpido cuando pudo visualizar a una mujer acercándose hacía ellos, era aquella dama que llevaba el largo vestido blanco. Daba suaves pero veloces pasos en dirección a los pequeños, cuando por fin llego, se colocó enfrente de los chicos, pasándoles la mano por el cabello y acariciándolo. Al parecer, Luca también la veía, pero no dijo nada. Ese momento se sintió como si de verdad hubiera pasado, pero no paso.
Edgar miró a Victor alejarse de la sala, siendo seguido por Andrew, quien, intentó tomar la mano del chico rubio. ¿Por qué había tenido ese recuerdo de cuando era joven? Es más, ¿Por qué sucedió aquello del final? no recuerda que eso haya sucedido, más sin embargo, se sintió real, como si el mismo Luca hubiera entrado igual en ese pensamiento y le hubiera hablado. ¿Por qué aquella chica estaba tanto en sus sueños? ¿Qué significa el hecho de soñar con alguien que no conoces? Esas preguntas resonaban en su cabeza, hasta que una imagen paso por su mente, un pequeño escrito, como si lo conociera de toda la vida.
No dejes que las heladas manos de quien no ves te toquen,
no dejes ver que te da miedo,
no mires hacía donde él observa,
él solo quiere tu belleza,
Edgar, Edgar, Edgar...
Ten cuidado con lo que no ves, pero te conoce muy bien.
. . .
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Blome | Edluca
FanfictionEdgar es un joven cuya pasión es el arte. A la edad de 8 años, un suceso paranormal le cambiaría la vida. Al cumplir los 22 años, Edgar recibe una llamada de una organización paranormal; Blome. Ahí conocerá a Luca, un joven amante de lo paranormal...
