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-¿¡Qué has dicho, imitación barata de inventor?!-

-¡He dicho que es tu culpa que ese invento fallará!-

-¿!Cómo va a ser mi culpa?! ¡Fuiste tú quien conectó mal los cables!-

Edgar suspiró al escuchar la conversación entre Luca y  la recién llegada, ambos estaban discutiendo sobre un nuevo invento fallido. El castaño temía dejarlos solos, no por el hecho de pensar que Luca le sería infiel, si no por el hecho de que ambos terminarían muertos. El pintor se dirigió con lentitud al lugar donde se encontraban, topándose con un Luca lleno de polvo y una Tracy con la ropa medianamente  sucia. 

-¿Qué fue lo que paso aquí?-

El inventor dirigió su mirada hacia su pareja, levantándose de su asiento y dirigiéndose hacía Edgar. Edgar por una parte quería ser abrazo, mientras que por otra parte no; la ropa de Luca estaba en su totalidad sucia, notando el cabello del inventor ligeramente desacomodado. 

-Eddieeee, Tracy me esta echando la culpa de nuestro invento fallido-

-¡¿Ahora si es el invento de ambos?!-

La mecánica frunció el ceño, tomando con una de sus manos un destornillador que estaba cerca de la caja de herramientas. El pintor notó las negras intenciones de la mecánica, por lo cual no dudó en intervenir con otra pregunta. 

-¿Qué es lo que están haciendo?-

-Estamos haciendo un robot en versión chiquita, una copia del robot de Tracy-

Explicó el inventor, acercándose nuevamente a la mesa y colocándose los lentes nuevamente. No tardó ni cinco segundos en concentrarse nuevamente en su proyecto, observando los cables con esa expresión de seriedad. En ese mismo momento recibió un mensaje el pintor, un mensaje de texto del rubio, solicitando su presencia en la organización. Quizás sería complicado llegar a la organización a pie, pero no le quedaba de otra más que confiar en su forma de manejar. 

-Luca, ¿me prestas tu auto?-

El inventor no hizo mucho caso a la pregunta del castaño, solo asintió con la cabeza y siguió intentando conectar los cables. Edgar le sonrió, acercándose a su pareja y depositando un suave beso en su mejilla. 

-Gracias, Luca, regreso pronto- 

El inventor no tuvo tiempo de responder para cuando el castaño ya había salido de la sala. 

-¿Acaba de pedirme prestado mi auto?-

-Ujum-

-¿Dijo que lo va a usar?-

-Ujum-

-... ¡NUNCA HE VISTO A EDGAR CONDUCIR!-

-Te va a chocar el auto-

El inventor observó con el ceño fruncido a la mecánica, la cual no despegaba la vista de su propio trabajo, el cual estaba volviendo a ensamblar. Y ahí fue cuando Luca sintió el verdadero terror, ¿Qué pasaría si le choca el auto? Es decir, le preocupa más que Edgar se lastime. 

-¿Crees que esté bien?-

-Ujum-

-¡Tracy!-

-¡Luca Balsa, él estará bien! ¡concéntrate!- 


. . .


Esta bien, el auto de Luca llegó sin un solo rasguño a la organización, pero eso no duraría mucho, ya que el castaño nunca aprendió a estacionarse... Ya sabrán, solo unos cuantos rasguños. En fin, Edgar se dirigió a paso rápido hacía la biblioteca en donde se encontraba el rubio, el mensaje de Victor parecía ser urgente. Al llegar a la biblioteca, el castaño abrió las puertas sin medir el sonido que podrían causar las enormes puertas de la biblioteca. Esta acción causo la caída de varios libros que se encontraban en el punto más alto de las estanterías. 

-Ups...-

Victor bajo las escaleras que separaban la parte alta de la biblioteca -ósea el segundo piso- con la parte baja, justo en donde se encontraba el castaño. El rubio soltó un largo suspiro al notar los libros en el suelo; libros de ingeniería, libros de medicina, incluso libros infantiles. 

-"Edgar, me alegra tanto verte... Tengo algunas hojas que podrían servirte de ayuda para orientarte"-

El pintor ladeó la cabeza, aceptando con cierta confusión unas tres hojas que venían grapadas y selladas. ¿Qué podría ser lo especial de eso? Al parecer, aquello no eran más que garabatos, un intento de discurso que fue borrado una y otra vez, hojas maltratadas que con el tiempo se volvieron antigüedad. El pintor dio vuelta a la hoja, notando que había un hermoso dibujo de un jardín bajo la luz de la luna, un jardín iluminando unas maduras rosas rojas; pero lo que más se marcaba era la hermosa y creciente rosa azul pintada en el centro del jardín, una flor delicada y con un azul parecido al de sus ojos. 

-¿Qué es esto?-

-"Es de Olivia, lo encontré entre las páginas de una libreta que se usaba para hacer cuentas del presupuesto de la organización"-

Olivia... Edgar observó el dibujo que había hecho su abuela, un dibujo del que quería saber más. En ese momento recordó el área restringida de la biblioteca, Victor no puede prohibirle ver esa área, ya que la herencia de su abuela era un puesto de líder en la organización.

-Victor, quiero ver la área restringida- 

-"Edgar..."-

-Soy prácticamente un líder igual, es la herencia de mi abuela, no puedes prohibírmelo- 

Victor retrocedió con lentitud, no sabía si era su imaginación o era algo que realmente estaba pasando, pero los ojos del castaño se iluminaron con un azul intenso, tal cual como los ojos de su abuela. Por su parte, el castaño mantuvo su seriedad y firmeza ante su petición, Victor debía de respetarla. 

-"Bien... Puedes examinarla"-

El castaño le dedicó una sonrisa a su mejor amigo, haciendo con su cabeza un gesto de agradecimiento. El pintor fue guiado hacía el área restringida, permitiéndole el acceso a toda la información que habían dejado sus antepasados. El pintor se acercó hasta una estantería en donde un libro le había llamado la atención, un libro que empezaba con la letra O. Al tomarlo pudo darse cuenta que ese libro era realmente el siguiente diario de su abuela, un diario en donde escribía los misterios de sus últimos días como aventurera. El pintor giro su cabeza hacía un libro que estaba acomodado en las profundidades de una estantería polvorienta, parecía que Victor realmente no tocaba esa estantería. El libro se le hizo familiar, era un libro rojo carmesí, con un título peculiarmente reconocido... Al mirar bien el libro, pudo recordar donde lo había visto; era el libro que había visto en la biblioteca falsa, el libro llamado "Blome". 

Blome | EdlucaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora