Locura

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Despierto de mi pesadilla, miles de hombres, mujeres y niños me atormentan en una sola y confusa pregunta.
"¿Por qué?"
Sacrificar la vida de algunas personas por eliminar ese mal me parece locamente razonable.
Una manera tan tentadora y cobarde de justicia, un vano procedimiento que, como medio, no alcanza a justificar el fin concreto.
"Nunca es más oscuro que cuando va a amanecer"
Suelo decirles.
La pantalla de mi celular muestra un ligero brillo azulado, lo tomo y veo el mensaje que se anuncia en el centro.
" Desconocido:
Voy por ti"

Apreté la mandíbula hasta hacerme daño. Apagué de un botón mi celular y me dispuse a dar un grito de dolor, angustia e ira.
Lo sentí.
Una figura a lado mío, fría, inmóvil.
Muerta.
Fue entonces cuando caí en cuenta.
No estoy en mi cuarto.
No estoy en mi casa.
¿Dónde estoy?
Me levanté a ciegas apuntando con mi celular para tan solo intentar ver algo. Encendí la luz para ver el horror.
Un destrozado cuarto bañado de sangre, el piso y las paredes apenas dejaban ver un color diferente.
Colgado a unos pasos de mi, la figura de una mujer desnuda colgada por el cuello, se balanceaba lentamente de una lámpara. Su cuerpo maltrecho carecía de piel y miembros, su estómago abierto dejaba caer sus órganos por el suelo, dejando sus intestinos como simples cuerdas viscosas.

No sentí nada.

Giré la cabeza para ver a un hombre en su cama sin cintura, sus amputadas piernas estaban tiradas en el piso y sus ojos y su lengua cuelgan a los lados de su cabeza.

Satisfactorio.

Sabía bien que había pasado, sonreí al ver mis recuerdos llegar como una sádica película donde me divierto. Sé bien lo que tengo que hacer.
Con un cuchillo carnicero comienzo rápidamente a separar la piel de los huesos tratando de limpiarlos lo mas posible, coloco el puré de carne en el horno con carbón, gasolina y aceite, froto las paredes con cloro y abro el gas de la estufa y del horno. Saco de una maleta un pequeño tanque de gas de donde también dejo escapar su contenido lavo los huesos y me cambio de ropa aprovechando para quitarme la sangre, paso un trapo por cada cuchillo que he tocado, también por la estufa y los lavabos. Tomo el tanque de gas vacío y lo pongo en mi mochila, cierro la estufa con el trapo y salgo de la casa.
Tomo una rama cercana y le prendo fuego para después arrojarla contra una ventana que se rompió sin ningún esfuerzo.
En un momento la evidencia se había ido.
Esta casa no esta muy cerca del pueblo, por lo tanto tampoco se encuentra a poco tiempo de mi casa. Conduje sin placas por las oscuras calles, dando varias vueltas por lugares poco transitados y después de 6 horas finalmente llegué a casa. Me di una ducha y me propuse a lavar la ropa que había utilizado para luego quemarla, con un terrible esfuerzo y muchos cuchillos pude triturar los huesos que al día siguiente tiraría junto con la basura y la bomba de gas.
Me recosté en cama con el cuerpo tranquilo. Aquellas terribles ansias se habían ido.

•••••••

No han pasado nada en las noticias.
Era de esperarse por el tipo de "justicia" con sus autoridades a la que le da igual quien vive y quien muere mientras no se metan con sus corruptos y egoístas intereses.
Igual que con Rin, que con Janice, con todos aquellos que murieron en manos de ese miserable y otras tantas bestias igual que él.

Me había comido ya 3 hamburguesas y aún no estaba satisfecha, un pensamiento cruzó mi mente.
<Alitas de pollo>
A los 20mn ya tenía 5 platos distintos de sabrosas Alitas.
Estos antojos del embarazo acabaran por matarme.
Mi vientre aun no luce como el de una embarazada.
Me siento en la mesa y miro por la ventana, un hombre esta de pie con el rostro cubierto por una capucha, parecería que esta viendo a mi ventana.
La figura de pie fuera de mi edificio comienza a ponerme terriblemente nerviosa, me parecía tan familiar, cerré la persiana y me fui al sofá.
El timbre sonó.
Abrí la puerta un poco asustada para encontrarme con un paquete y una nota.
Los recogí mirando a los lados sin ver a nadie.
Entré cerrado tras de mi y sentándome nuevamente en el sofá.
"Un simple regalo por tu primera vez"
La nota estaba escrita en computadora.
Abrí el paquete confusa, era un álbum.
El verdadero y mas puro terror llegó tras la primera página.
Fotos mías, con Rin, con Sam, con Sandra, con Janice, con Pau, con Lucas y con muchas personas más, fotos de mi durmiendo, fotos de hasta 6 años atrás, fotos de campamento, en clases, comencé a llorar, en todo el álbum solo había una foto con Alan pero no le di importancia, no pasaba tanto tiempo con él, seguí avanzando hasta ver fotos mías en los últimos meses, con David, mudándome, con la doctora, en el cementerio... En... El asesinato, al final del álbum había una nota que decía "Shh, es un secreto"
Corrí a la calle lo más rápido que pude, corrí por todos lados con las miradas de las personas reprochándome, estaba en pijama, sin peinarme ni ducharme, en un pequeño parque caí de rodillas envuelta en llanto.
-Hey, ¿Estas bien? - preguntó un chico de ojos cafés y cabello chino, extendió su mano hacia mi, dudosa, la tomé y me levanté con su ayuda.
-S..si, solo, fue un mal momento.
-¿Una pelea?
-Algo así.
-Pues espero todo vaya bien-Su piel morena contrastó aun más su blanca sonrisa, traté de sonreír.
-Gracias.
-Es un placer, me llamo Harry.
-Elinor.
Me tendió la mano.
-Si algún día vienes a correr búscame.
No había notado el sudor en su frente ni su vestimenta deportiva.
-Claro.
Nos despedimos, trató incluso de animarme. Todo aquello era inútil.
Si tan solo supiera lo que he hecho, no dudaría en llamar a la policía, no se me habría ni acercado, pero tal parece que aún a pesar de lo que he hecho mi figura frágil de mujer no abandona su tendencia social y se atreve a ser un imán de gente.
Yo prefiero estar sola ahora.
Mi alma cada día se corrompe más, cada día siento más aquella repulsiva y satisfactoria necesidad de sangre, de ver el horror en la cara de la gente, en escuchar esos gritos de dolor que Rin nunca pudo dar en su terrible agonía.
El resto del día me siento vigilada, perseguida, no logro quitarme aquellos ojos tan crueles, fríos, a la espera de aquel fatal error que me haga mirarlos sin cautela, unos ojos que no saben mas que juzgar y sentirse dichosos al ver este mundo tan lleno de horror.
Me quedé en casa con todas las ventanas tapadas y con cada aparato eléctrico desconectado o apagado, no podría saber cuando era de día o de noche, no es que importe, al fin y al cabo en ambos esta tan oscuro que me no podría encontrarme ni aún teniéndome justo enfrente.
¿Qué pasó con aquella chica que sabía reír, que no quería hacerle daño a nadie?
¿Qué pasó con los sueños e ilusiones de una vida tan corta que esperaba tiernamente el futuro?
¿Qué pasó con la inocencia ahora manchada de sangre?
¿Qué pasó conmigo?
El mundo pasó. Aquella fea y cruel realidad tan toscamente puesta en la vida de una persona.
Me quede llorando en el suelo, recargada en mi cama, aquellas lágrimas eran la firma y contrato de mi realidad, estoy enloqueciendo, lo sé, lo siento, mis manos tiemblan, con pavor reconozco este terrible impulso, estas ganas, esta necesidad.
Necesito liberar toda la ira y el estrés que me consumen como el fuego al papel, cegándome poco a poco a lo que antes era completamente devota, arrancándome de mi a tajos, necesito que la gente que esta tan inversa en una vida perfecta conozca lo que es vivir de verdad, sentir aquella adrenalina, sentir la emoción y el miedo que no fueron nunca capaces de sentir, que recuerden el verdadero valor de la vida y lo frágil que es.
La muerte es la mejor de las lecciones para ese tipo de cosas.
Harta de todas aquellas espinas que apuñalan mi corazón con su letal veneno corrosivo fui hasta la cocina, tome un cuchillo de lo mas afilado y lo puse en mi brazo, la piel se hundió, pero en ningún momento de rompió, incapaz de apretar aún más el cuchillo, lo tiré lejos, unas cuantas cosas cayeron y fue ahí cuando lo vi.
Mis fotografías no estaban.

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