La gente se movia de forma curiosa en el meecado, animada y preocupada a la ves.
Era dificil explicar lo que veia pero las noticias almparecer ya se habian esparcido entre los ciudadanos.
El aroma al miedo y las dudas plagaba el ambiente a medida que se abrio paso entre los civiles.
Escoltada por 10 de sus mas fieles guerreros, la capitana custodios medito sus opciones.
La armadura, el arma y los items.
Eran algo que jamas vio o siquiera pudo imaginar en su mente, miro la espada en su cintura y por un segundo.
Dejo escapar una sonrisa burlona a si misma solo para después desaparecer bajo su rostro de piedra, no se dejo llevar por sus pensamientos.
Ya no podia, los informes dejaban en claro que tenia algo de tiempo y los preparativos ya estaban en marcha.
Pronto los soldados del Reino Santo tendrian la mayor batalla de todas y ella, tendria que enmendar el error de su vida.
El cual fue traer a ese ser a su hogar y creer que podia usarlo.
Si bien no podia desquitarse con el por el momento, habia alguien mas que podia saciar su deseo de "Justicia".
Era frio, la luz del sol apenas llegaba a la celda y el aroma a sangre estaba impregnado en ella.
Se podian ver charcos seco de color rojo bajo su cuerpo que colgaba de la pared gracias a las cadenas, estas estaban también cubiertas de su sangre y al igual que su cuerpo.
Estaba manchada, las heridas se podian ver en toda su figura desnuda a medida que dejo escapar un leve gemido agonizante.
- Aagh...
Habian sido cerca de 10 ya o quizas mas, no lo sabia con certeza. Su cabello corto apenas cubria su rostro, sentia temblores en sus extremidades y como comenzaba a castañesr su mandibula.
El dolor era insoportable y apreto sus dientes al escucharlos.
- Otra ves.
Ordeno el hombre en armadura de un lado de la habitación, el otro sonrió.
Feliz de cumplir su deber y servicio, se preparo, apreto el mango y el latigo impactó contra su muslo.
- ¡Aaaagghh!
Se genero una marca en su piel palida, el dolor la hizo dejar escapar una lagrima y a medida que trato mantenerse.
Al final, no pudo y se dejo llevar por la fuerza que la jalo al sueño de piedra.
Su cuerpo quedo colgando y al ver a la traidora inconsciente, uno de los paladines dijo a su compañero.
- Parece que se desmayo.
El otro que tenia un mayor rango, asintio y ordeno viendo el sol. Les quedaban un par de horas antes de finalizar su deber.
- Despiertala.
El guerrero avanzo hacia ella y esbozó una sonrisa en su rostro, era muy joven y a pesar de parecer un chico.
Era muy deseable, penso en disfrutar de ella una ves su superior los dejara en algun momento.
El tatuaje en su vientre le parecia extraño, era alguna especie de simbolo maldito o blasfemo.
Quizas le sacaria la piel con un cuchillo algun sacerdote o el mismo lo haria, castigar a los traidores a los dioses era el deber de sus siervos.
La arquera yacía inerte colgada por las cadenas que tiraban de sus brazos, la joven parecia mas muerta que viva y antes que el paladín la tocara.
Una vos en el exterior y una puerta abriendose, detuvo su mano que se dirifia a la cabeza de ella.
ESTÁS LEYENDO
Overlord: La Arquera De Ojos Asesinos
FanfictionPerdió todo y a todos, siendo la ultima de los Baraja. Su padre, madre, familiares y amigos. Todos muertos por la guerra contra el Rey Demonio jaldabaot que ahora gobernaba su tierra natal. En esta época cruel y sangrienta para su pueblo, la persona...
