ANDRÉ:
—¿Pero tú qué dices? ¿Estás loca? ¡Cállate Klara! ¡Tú no sabes nada!
Le grité en su cara con desespero y no pasó un segundo para que me arrepintiera de haberlo hecho.
Su rostro se quedó paralizado por unos instantes y noté como su mirada se quebró.
Me maldije, ella no sabía nada de mis padres y yo solo me comportaba como un imbécil.
—¡Yo no soy ninguna loca André! ¿Me escuchas? ¡Yo no estoy loca!
Me empujó con todas sus fuerzas y las lágrimas le empezaron a correr por las mejillas.
Al parecer le había afectado más de lo que creía.
Verla así desesperada me estaba empezando a desconcertar, tenía los ojos fuertemente cerrados y las manos no hacía más que moverlas en todas direcciones.
—¡Cállate!
Soltó con rabia y seguido de esto se tiró al suelo y abrazó sus pies.
Justo ahí noté que algo le estaba pasando.
Lloraba, se balanceaba en el lugar, y gritaba cosas sin sentido como si estuviera hablando con alguien más.
—¡Que no! ¡Que no estoy loca! ¡Déjame en paz!
—¿Klara? — le susurré y con pasos lentos traté de acercarme a ella — ¿Klara estás bien?
Le pregunté pero ella ni siquiera notaba mi presencia.
Klara Janner estaba más dañada de lo que yo podía llegar a imaginar.
—James, James me haces falta James.
¿James? ¿Quién era James? ¿Y por qué tenía que llamarlo en un momento cómo este?
—James por favor ayúdame.
—¡Klara!
La volví a llamar y seguía sin responderme, seguía inmersa en su cabeza y en todo lo que sea que estuviera pasando por ella en este momento.
Y yo, joder, yo estaba preocupado.
—¡Klara mírame!
Intenté tomarla por los hombros pero llevó una de sus manos al pecho y su rostro transmitía dolor, uno bien fuerte y desgarrador.
—¿Klara qué te está pasando?
—¡No! Yo no estoy loca, no por favor, por favor.
Las lágrimas le corrían a ambos lados de su rostro y yo tenía miedo, no sabía que le estaba sucediendo y ya no sabía qué hacer.
—¡Klara!
Le grité con su rostro entre mis manos y por fin noté como comenzaba a parpadear intentando abrirlos.
Me miró.
Y joder, por el puto Dios de este pueblo juro que volver a ver esos ojos azules fue la mayor tranquilidad que me podían dar en este momento.
—¿André?
Me susurró con esa voz tierna de ella.
—¿Klara me escuchas?
No me respondió, su cuerpo comenzó a sentirse más pesado y el rostro le palideció.
Calló en mis brazos y el miedo me consumió.
—¡Despierta Klara, despierta!
Le grité tirado allí en el suelo, intenté sacudirla, hacerla volver en sí, pero no había forma.
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Devoción a Ciegas
Misteri / ThrillerKlara Janner, esa era yo, la chica perfecta de este pueblo y la imagen intachable de mi padre. Pero solo yo sabía lo que era el maltrato, el abuso, la humillación, solo yo sabía lo que sufría en las noches, y por eso quería irme de aquí, de este pue...