ANDRÉ:
Si Klara Janner creía que la dejaría sola en esto estaba muy equivocada, ¿de qué forma posible podía dejar que se fueron a ver a solas con el maldito loco de su padre?
Pero una cosa sí tenía clara, y es que no iría solo, Konnor ya me había llamado insultado por el hecho de que Klara iba a ver a Fermín y por suerte pensó igual que yo, él iría detrás a protegerla.
Llamé a Daniel justo antes de salir de casa de Konnor y ya estaba frente a su casa esperando que bajara mientras yo no paraba de sonar el claxon.
—Aquí estoy.
Dijo por fin cuando abrió la puerta del copiloto y se sentó justo al lado mío, Konnor venía detrás y Maicob, Alison y Jason quedaron en casa con Elisa sin saber nada de a dónde iríamos.
—¿Estás seguro de qué están en la iglesia?
Le pregunté a Konnor lanzándole una rápida mirada por el espejo retrovisor.
—Sí, tiene que ser ahí, no hay otro lugar.
—Si no está ahí Konnor, si no está ahí Klara está jodida.
—Que sí, que sí estarán ahí André tienen que estar.
Traté de tranquilizarme pero las palpitaciones que me invadían el cuerpo no me dejaban concentrarme, tenía un presentimiento y joder, ojalá estuviese equivocado.
Por fin aparqué el coche delante de la iglesia y sería imposible decir cuál de los tres se bajó más rápido, corrimos a abrir la puerta y sin importarnos si hacíamos ruido o no corrimos revisando puerta por puerta pero no había señales de Klara, miré, busqué y nada, ni rastros, el corazón se me quería salir del pecho y una bola de miedo comenzaba a nacer en mi interior, si algo le llegaba a pasar no me lo perdonaría.
Tiré con fuerza la última puerta cuando ví que no estaba, lancé un puñetazo a la pared sin importarme la magulladura que se formó al instante y solo el llamado de Daniel me hizo levantar la mirada del suelo.
—¡Aquí, aquí!
Gritó y solo pude correr a esa última puerta donde ví a Daniel mirando por una pequeña portería que daba a alguna especie de sótano.
No me enfoqué en la sangre, ni en lo lúgubre del lugar, no me enfoqué en los rugidos de Konnor ni de Daniel al ver la imagen, solo pude fijarme en lo que tenía justo frente a mí, en el cuerpo sin vida de Klara, tirado en el suelo, con la silueta de Fermín llena de sudor, sin pantalones y con la verga afuera.
Corrí hacia él, corrí sin pararme a escuchar como Konnor se rompía en gritos o en como Daniel desabrochaba unas esposas, corrí hacia él y lo tomé por el cuello de la camisa, aparté su cuerpo con total rapidez del de la pequeña vida que yacía en el piso y lo lancé contra la pared.
—¡Maldito cabrón!
Le grité en su cara y ahí vino el primer puñetazo que le lancé en el pómulo derecho, dos, tres, cuatro, otra sacudida contra la pared y sentí como libros del estante de al lado calleron al suelo.
—¡Eres un animal!
Volví a gritar y más puñetazos se le vinieron encima, lo lancé al suelo y me le trepé por la cintura, una cínica sonrisa mezclada con sangre se le reflejó en el rostro y aquello solo aumentó mi furor.
No sé cuántos golpes le dí, no se cuántas veces estrellé su cuerpo contra el suelo ni cuántas patadas le dí cuando ya mis puños no daban más, solo sé que se desmayó, que perdí las fuerzas y Daniel logró separarme de él.
—¡Jódete Fermín!
Grité por última vez y solo ahí pude ser conciente del fatal estado en el que lo había dejado.
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Devoción a Ciegas
Mystery / ThrillerKlara Janner, esa era yo, la chica perfecta de este pueblo y la imagen intachable de mi padre. Pero solo yo sabía lo que era el maltrato, el abuso, la humillación, solo yo sabía lo que sufría en las noches, y por eso quería irme de aquí, de este pue...