Capítulo 3:Jara, Julieta y Kai

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Anne

Después de unas larguísimas siete horas al fin llegó a Madrid. El viaje hasta aquí corría por mi cuenta y lo único que me podía pagar era un viaje en autobús.

Me levanto y estiró mis piernas. Se me han quedado dormida después de tantas horas sentada. Recojo rápidamente mi bolso y meto mis cosas dentro. Una vez fuera un señor muy amable me ayuda a bajar mis maletas. Tampoco traigo tanto pero pesan lo suyo.

Busco con la mirada a alguien con un cartel en la mano con mi nombre. La señora Leonor, mi jefa, me dijo que me mandaría al chófer para que me recogiera. Una vez que localizo al hombre me acerco y él me dedica una pequeña sonrisa.

-Buenos días señorita.

-Buenos días-le respondo a la sonrisa.

-Bienvenida a Madrid, soy Juan.

-Muchas gracias y encantada, soy Anne.

Juan me coge las maletas y lo sigo hasta un precioso coche negro. Me subo mientras él mete mis maletas en el maletero y saco el móvil para avisar a mi familia de que ya he llegado.

-¿Que tal el viaje?-me pregunta Juan en cuanto arranca el coche.

-Cansado, muchas horas.

-Me imagino-me sonríe.

-¿La casa está muy lejos?

-Una media hora, si quieres dormir por mi no hay problema.

-Gracias Juan pero prefiero quedarme despierta, si me duermo ahora no hay quien me despierte.

-Entiendo-sonrie.

Mi madre me responde al mensaje pidiéndome que la llame cuando llegue a la casa y yo pongo los ojos en blanco. Se cree que vengo de vacaciones en vez de a trabajar.

-¿Leonor está en la casa?

-¿La señora?-asiento-creo que si pero cualquiera sabe.

-Pero si tú estas conmigo entonces ella estará en la casa, ¿no?, tu eres su chófer.

-Yo soy el chófer de los niños, no de ella.

-¿Los niños tienen chófer?

-Claro-me sonríe-¿Quién te crees que los lleva al cole?

-Joder no veas con los ricos-tuerzo el gesto-y yo me tenía que ir andando todos los días.

Juan no puede evitarlo y suelta una carcajada que me provoca una pequeña sonrisa.

-Bueno ahora también soy tu chófer así que no te preocupes, ya no tienes que andar más.

Sonrió y el resto del trayecto nos dedicamos a hablar un poco de nuestras vidas. La verdad es que Juan es un hombre muy amable y divertido. Según me ha dicho lleva casi veinte años trabajando para la familia.

-¿Y los niños como son?

-Mejor no quieras saberlo.

-Claro que quiero, tengo que cuidarlos, ¿recuerdas?

-Las gemelas son un revoltijo, no paran quietas, te van a traer loca.

-Son preciosas, en la videollamada me parecieron divinas.

-Son un encanto de niñas pero eso no quita que no paren quietas.

-Tienen la edad supongo-asiente.

-Y bueno el pequeño Kai tampoco te va ha dar mucha lata, no se entera de nada.

-Es precioso-sonrio-nunca he visto un bebé tan bonito como él.

La verdad es que los niños son divinos. Cuando los vi en la videollamada me parecieron divinos y estoy deseando conocerlos. Les he comprado un detallito a cada uno el cual espero que les guste.

AURPAIR (Rodrygo Goes)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora