Capítulo 26:El fin

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Estoy montada en el coche de Paulo pero aquí solo está mi cuerpo, mi mente sigue en la fiesta.

Lo que más me ha dolido sin duda alguna es ver a Rodrygo con Carolina. Me está haciendo mucho daño y se que es más que consciente de ello.

No entiendo que es lo que le ha podido pasar. Antes de que yo me fuera todo estaba perfecto entre los dos. Dos días antes de volver a la casa me dijo que me necesitaba junto a él y no entiendo su cambio de actitud.

-Anne.

Aparto la vista de la ventana y miro a Paulo. Su gran parecido a Rodry me encoje el corazón. Me encantaría que el que estuviera conmigo en este coche fuera él y no su primo, pero le estoy muy agradecida a Paulo por sacarme de allí.

-Dime.

-¿Estas bien?-me sonríe y niego.

-No Paulo, ahora mismo no se ni como he aguantado para no llorar.

No me ha salido ni una lágrima en todo el camino. No sé si será porque ya lo llore todo anoche y no me quedan lágrimas o porque me quiero imaginar que esto no es real.

-La verdad es que mi tío se ha pasado contigo.

-Siendo sincera y con todo el respeto del mundo tu tío me importa una mierda.

Él se ríe a carcajadas y no puedo evitar que una punzada de dolor traspase mi corazón al escuchar la risa tan parecida que tiene con la de Rodry.

Mi Rodry. ¿Que estará pensando justo ahora? ¿Que habrá pensado mientras su padre me gritaba o cuando me iba con su primo? Me encantaría poder entrar en su cabeza y saber que piensa y que le pasa. Esto es una agonía y no aguanto un solo minuto más su desprecio e indiferencia.

-¿Mi primo y tu...?

Veo que Paulo no quiere terminar la pregunta por si acaso la fastidia. Es un chico muy simpático y en la hora y media que llevamos dando vueltas en su coche a respetado mi silencio.

-Somos pareja o al menos eso pensaba yo.

Me mira extrañado y suspiro. Normal que no me entienda, si es que esta situación no la entiendo ni yo misma.

-¿Que quieres decir?

-Estabamos juntos, mi abuelo murió, volví a mí casa un tiempo y al regresar aquí su actitud a cambiado.

Le resumo más que nada porque no quiero entrar en detalles para no romper a llorar. Aunque siendo sincera sino he llorado ya no creo que lo haga. Ya no me salen más lágrimas de todo lo que he llorado estos días.

-Joder, pues no sé qué decirte la verdad.

-Pues ya somos dos.

Aparca enfrente de la casa y volvemos a quedarnos en silencio. No quiero regresar, estaba muy agusto con él pero me imagino que tendrá cosas que hacer.

-¿Quieres que te lleve a algún otro lugar? A mí no me importa de verdad.

Imagino que habrá notado mi incomodidad al llegar aquí. Estoy por decirle que si, que me lleve donde sea menos aquí pero no puedo dejar a mis niños solos.

-No tranquilo, está todo bien.

-¿Segura?

-Sí de verdad, gracias por todo Paulo, te debo una.

Él sonríe y veo que saca un papel y un boli se su bolsillo. Escribe algo y me lo pone en la mano. Cuando lo leo veo que es su número de teléfono.

-Cualquier cosa llámame Anne, da igual que hora sea de verdad.

AURPAIR (Rodrygo Goes)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora