Daryl, Michonne, Rick y Carl estaban siendo atacados por la gente de la terminal, les habían acorralado además de disparado.
-Daryl...-Mi voz se entrecortó a causa de las lágrimas que caían de mis ojos.
Por los altavoces que había en cada esquina de Terminus sonaba una voz.
"El arquero, deja tu arma en el suelo y entra en el vagón"
"La samurai, deja tu katana y sigue al arquero"
"El padre del niño también puede ir"
Vimos como todos entraron en el vagón y lo cerraban con varios candados.
-Hay que hacer algo.-Agarré mi arma y me levanté.
-¿Quiénes son esos humanos?.-Preguntó Eugene extrañado.
-Nuestro grupo.-Explicó Carol.
-Tengo una idea que podemos ejecutar para salir de este aprieto.
Eugene hablaba con palabras coloquiales y muy cultas, era extraño.
-Habla, científico.-Le indiqué mientras le señalaba.
-Podríamos volar por los aires una de las entradas con nuestra bazoca, eso atraerá a muchos caminantes, nos cubrimos de tripas y entramos a luchar.
-Quiero recuperar a Daryl, voy a hacer lo que sea para salvarle.
-Esta anocheciendo, durmamos y en la mañana lo haremos.-Inquirió Carol.
-Bien.-Dijeron todos.
Me fui hacía un árbol que quedaba cerca de ahí, apoyé mi mochila en el tronco de este, saqué mi manta y la puse en el suelo, me tumbé a ver las estrellas, Daryl siempre me decía que cuando estuviera perdida las mirara y que me relajara y así hice, caí en un sueño profundo después de mirar el cielo durante algunos minutos.
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Rayos de luz, me despertaron, cuando abrí los ojos los demás estaban recogiendo todas sus pertenencias, no entendía nada así que me levanté lo más rápido que pude.
-¿Qué pasa?.-Pregunté desconcertada.
-Vamos a disparar ya, y a salvar a vuestro grupo.-Rosita me miró segura de sí misma.
Corrí a recoger la manta y la mochila, en segundos ya estaba lista para salir por patas de allí, llegué donde ellos estaban.
-Dame el arma Eugene.-Le ordenó Abraham.
Este se la dio, el pelirrojo se puso en posición y voló la entrada, comenzamos a ver como caminantes entraban sin parar.
-¡Corred!
Corrimos hasta la entrada, cuando llegamos, matamos un par de zombies y nos pusimos unas sábanas junto a las tripas de estos, nos recubrían el torso para que así no nos olieran, entramos en la terminal y todo estaba destrozado, caminantes se comían a la gente que habitaba allí, un mordedor vino a por mi pero por suerte Rosita lo mató antes de que me mordiera, se lo agradecí con un gesto de cabeza, no quería hacer ruido. Fuimos todos a una esquina donde nadie podía vernos.