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Noté como alguien acariciaba mi brazo con delicadeza, me giré en su dirección y vi a Merle sentado en el borde de mi cama observándome con una media sonrisa.
—Buenos días, morenita.
Me revolví entre las sabanas.—Hola, Merle.
—Levántate, en menos de una hora nos vamos a Hilltop.
Dicho esto, cerró la puerta de la habitación y escuché cómo bajaba las escaleras mientras tarareaba una canción, sonreí ante eso.
Me levanté de la cama y elegí la ropa para el día, unos vaqueros largos junto a una camiseta roja de manga larga y mis botas, además del chaleco de Daryl, como siempre.
Era una manera de llevarle siempre conmigo.
Pasé al baño, me hice una trenza despeinada y curé las heridas de mis brazos, estaban mejor pero necesitaban aún la cura que me había dado Isaac así que me vendé de nuevo los brazos.
Bajé las escaleras y me tomé un zumo junto a una manzana, no tenía ganas para prepararme un desayuno como los de siempre.
Merle besó mi cabeza.—¿Estás lista, Dal?
Asentí.—Eso creo.
Chocamos los puños y agarramos las armas, salimos de la casa dirigiéndonos al gran portón de Alexandria.
A ver qué sorpresa nos deparaba hoy en Hilltop...
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