Me levanté debido a que sentí unos brazos que rodeaban mi cintura, por obvias razones sabía que se trataba de Hee, a menos de que se haya metido un extraño, ¿verdad?
Me giré y me encontré con su rostro muy relajado, su respiración era suave y lenta, se veía muy lindo, en serio que parecía un ángel. Lo observé unos segundos e inconscientemente sonreí.
- Que lindo -pensé-.
Me levanté lentamente para no despertarlo, me dirigí al baño para bañarme, terminé y me cambié ahí mismo acto seguido me cepillé los dientes.
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Cuando salí vi a Hee despierto y se veía muy tierno, ya que aún se encontraba medio dormido y traía un pelo levantado como la antena de un alien.
- Hola pequeño, buenos días.
Heeseung: Hola bonita, buenos días.
Hablamos sólo unos minutos porque dijo que se iría a bañar.
Heeseung: Tú bien bonita y ya bañadita y yo sin siquiera lavarme los dientes -hizo un ligero puchero-.
Me reí y salí de la habitación, antes de irme le pregunté que qué íbamos a hacer, si íbamos a salir a desayunar o pedía pero dijo que íbamos a ir a un restaurant.
Me fui a la sala y me puse a jugar en mi cel, a los minutos salió un Hee bañadito y muy guapo.
- ¡Ay!, que niño tan guapo.
Heeseung: Obvio, soy pura guapura -dijo acercándose a mí para depositar un beso en mis labios-.
Heeseung: Además, si mi novia sale muy guapa tengo que ponerme igual que ella, bueno, aunque soy más guapo yo.
- ¡Dios! -reí-.
Me dio otro beso en los labios y después me abrazó, nos quedamos así unos minutos.
Heeseung: Vamos a recepción para encontrarnos con mis padres, tus suegros.
Me puse muy roja y es que aún era muy tímida.
Me picó la punta de la nariz y me tomó suavemente de la mano para ir a recepción. Llegamos y sus papás ya se encontraban ahí, nos saludamos y fuimos a desayunar.
Llegamos a un restaurant coreano y cada quien pidió lo que quería, si soy sincera a veces me da algo de pena cuando como con alguien más. Primero que nada soy muy especial con la comida y casi no como lo que un buen coreano come a diario y si menciono algunos alimentos empezaría por el huevo y terminaría diciendo que del mar sólo como pulpo y camarón. Y la segunda es que me da pena comer enfrente de los demás.
A los minutos llegaron nuestros platillos y nos pusimos a desayunar, platicamos un rato de algunas cosas e incluso la señora Lee me pidió saber más acerca de mí, le conté muchas cosas y ella estaba impresionada. Terminamos de comer y dijeron que irían a la empresa y que por hoy le darían el día libre a Hee.