Al comienzo todo fue perfecto. Su alfa, su relación y finalmente su matrimonio.
Todo era concebido como una vida perfecta.
Hasta que se dio cuenta que su amado esposo era un lobo con piel de oveja. Aquello que era color de rosa, se oscureció. Con e...
Lamento mucho haber desaparecido al menos de esta historia. La anterior versión de este capítulo no me agradó, no sentí que fuera Elliot por lo que después de pensar en como arreglar mi cagadero, decidí bajarlo y editarlo. Y así nació esta nueva versión que me encanta.
Por favor disculpen. Y espero que esta versión les guste más que la anterior.
Sin más, disfruten.
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Las feromonas se liberan dejando impregnada toda la sala, aunque la pareja tiene sus bocas unidas, sus manos no pierden tiempo. Cedrit retira la camisa de Elliot, deja sus labios para atacar sus pezones. Chupa, muerte y acaricia uno tras otro. El omega gime cuando siente la lengua húmeda y cálida contra su piel.
Elliot se abre los pantalones del alfa, saca su erección. Al contacto Cedrit deja escapar un gemido ronco, aquel sonido hace que la entrada de Elliot se moje aún más.
—Lo quiero.
—Aun no te he aflojado...
—No importa. —susurra entre sus labios del contrario.
Elliot se da vuelta sin importarle las palabras de Cedrit, gime cuando restriega su trasero contra la polla del alfa, descaradamente deja salir sus feromonas para seducirlo.
—Juegas con mi paciencia.
Cedrit agarra el culo contrario, amasa y abre para poder ver el agujero del omega, su polla palpita cuando observa el líquido transparente escurrir del ano de Elliot. Toma su pene entre su mano y acaricia con su glande la entrada.
—Deja de jugar y dámelo.
Elliot inhala con fuerza cuando siente la carne de Cedrit invadirlo por completo, deja caer su cabeza hacia atrás, el alfa golpe una y otra vez.
—Me pediste que lo metiera, relájate. Ah, Elliot...
Cedrit lo toma con ambas manos de su cintura y conforme sus embestidas lo atrae a él, para profundizar lo más posible la penetración. Acto seguido se inclina sobre él, para morder el hombro de Elliot, este se queja, pero gime cuando siente una mano sobre su pene.
—Me gusta, Ce-drit, me gusta. Uhm
Cedrit levanta la pierna de Elliot, continúa embistiendo, juega haciéndolo lento, rápido, duro y suave. Siente como Elliot se tensa para después estremecerse cuando golpe en aquel punto. Sus piernas también tiemblan cuando la estimulación es suficiente para que Elliot eyaculé, repite el nombre de Cedrit varias veces mientras es abrazado por el placer del orgasmo.
—No lo saques.
Toma a Cedrit por donde puede para evitar que retire su pene, este lo aleja, Elliot lo aprieta, Cedrit gruñe cuando siente las paredes internas abrazar placenteramente su polla.