Capítulo 31

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Elliot tararea mientras camina con el pequeño en brazos.

—¿Seis meses y aún no tienes nombre?

El pequeño balbucea mientras intenta volver a meter sus pequeños deditos en su boca. Elliot por supuesto, se lo impide.

—¿Qué te parece... Viktor? No, no me gusta. —se dice respondiéndose así mismo.

Sigue caminando, logró convencer a Haim de dejarlo rondar por la mansión con la excusa de que es importante para el bebé conocer todo su alrededor. Desde entonces, lo ha traído en brazos y, cuando se topa con una puerta, se cerciora poder abrirla, hasta ahora no ha habido ninguna.

—Saldremos de aquí. —le dice, con demasiada esperanza.

Se acerca a la siguiente habitación, el picaporte gira, se pone tenso y mira hacia los lados para asegurarse que nadie viene, empuja lentamente la puerta, justo enfrente, no puede creer lo que ve.

Mi bebé. Mi bebé. Quiero a mi bebé.

Escucha el susurro de la mujer una y otra vez.

Elliot abraza con más fuerza al niño y entra rápidamente a la habitación.

Mi bebé. Mi bebé.

Ella no se da cuenta de su presencia, por lo que tiene tiempo de mirarla con más detenimiento. El cabello rizado cae por sus hombros hasta su espalda baja de un color cobre intenso, tiene pecas por toda la cara, cuello y brazos... Elliot mira al bebé que tiene en brazos, lo entiende de inmediato.

—Mi pequeño Colin.

La mujer entonces, mira a ambos, no hay duda, esa mujer es la madre del niño. 

—No tengo tiempo para esta mierda

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—No tengo tiempo para esta mierda.

—Los protocolos no se pueden ignorar, Sokolov. Quieres adentrarte en mi territorio ¿asesinar a uno mi nuevo pero muy valioso cliente?

Cedrit mira a la alfa que tiene delante, imagina poniéndole una bala en su cabeza o cortándole el cuello.

—No me mires así. Un solo chasquido de mi mano y estás muerto. Tú y todas tus mascotas.

Kolenka la mira con enojo, no es demasiado sanguinaria como su hermano, pero está segura que podría asesinarla más rápido que él.

—Hermana.

El instinto de Kolenka se activa cuando la llama, sigue odiando qué la llame de esa manera. Pero entiende su papel, coloca el maletín en la mesa y la abre.

—¿Piensas comprarme con...? ¿Qué es esto?

Kolenka entonces se sienta al lado de su hermano, con una sonrisa en el rostro.

—Parte de la Zona Roja. Acciones.

—¿Crees que esto es suficiente?

—En verdad no queríamos llegar a esto Camille.

Punto Ciego.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora