- Qué extraño- murmuró Regulus, observando el calendario que colgaba en su pared- ¿Ya terminaron las vacaciones?
Para confirmarlo, buscó entre los estantes su cuaderno y lo abrió para verificar cada fecha. No podía creer que habían pasado dos meses, pero era cierto. Buscó la fecha de su cumpleaños y fue hojeando los días que le seguían.
A fines de junio estuvo Barty en su casa, de alguna forma hasta sus padres parecían cómodos con la presencia de aquel joven inquieto. Ya en julio pudo ver a Pandora, fueron a ver un partido de Quidditch juntos y Narcissa los acompañó. Hace tiempo no tenía contacto con su prima, estaba con los últimos preparativos de la boda y se había mudado con Lucius. Fue agradable poder compartir tiempo con las dos chicas que consideraba sus mejores amigas.
No pasó mucho tiempo para que Barty, Dora y Regulus se vieran. Fue en la casa de Crouch, su padre se había ido de viaje por un asunto del Ministerio y su madre le dijo que quería conocer a sus amigos. Además, en el patio había una gran piscina y era ideal para el verano. Reg se encargó de preparar pociones para proteger la piel del sol y se mantuvo en el borde viendo a sus amigos nadar. La tercera vez que fueron a la casa de Bartemius, se sumó Evan y Black se atrevió a meterse sólo a la parte menos honda.
La sexta vez que visitó a Barty, Rosier propuso que entre los tres lo sostuvieran mientras iba a lo más profundo de la piscina.
- Si me muero, ustedes serán responsables- les advirtió con la voz casi temblando.
- Jamás te dejaríamos morir de una forma tan estúpida- aseguró Dora.
No sabía en qué momento Pandora dejó de odiar a Evan. Quizás terminó aceptando la presencia del otro, ya que se veían bastante seguido debido a Barty. Si bien, no lo trataba con gentileza, lo estaba teniendo en cuenta. Como una vez que fueron a comer helado por Londres y Dora preguntó porqué no había podido ir Rosier. A pesar de que tenían ideas sobre el mundo mágico muy diferentes, sus personalidades encajan bien.
No sólo estuvo con sus amigos, recordaba haber ido una semana a Francia para visitar a sus abuelos paternos. Recién en ese viaje se dio cuenta lo poco que había estado pensando en Sirius. Si no estaba con sus amigos, se encerraba en su cuarto del tercer piso a pintar. Hasta llevó a ese viaje uno de sus últimos dibujos para regalarselo a sus abuelos. Su mundo ya no era su hermano y se notaba.
Las vacaciones habían sido muy diferentes para Sirius. Él no era Regulus, sus amigos no eran Crouch o Rosier y su madre no era la misma cuando se trataba de su hijo traidor. Había podido recibir cartas y le escribía a diario a cada uno de los merodeadores. Recibía chocolates y fotos por parte de sus amigos. Todos disfrutaban y a Sirius sólo le quedaba observar todo desde su casa.
Una mañana se hartó. En su cabeza iba y venía la pregunta "¿De qué vale que me comporte bien si jamás podré ser como el resto?". Se esforzó tanto para no hacer enojar a sus padres y aun así no era suficiente para tener los mismos permisos que Regulus sí obtenía sin esfuerzo. Así fue como las discusiones con su madre volvieron a aparecer. Tampoco requirió de mucho. Walburga había estado esperando que su hijo mayor cometiera algún error y pudo desquitar su enojo en él.
Regulus nunca se enteró de eso. Cada vez que regresaba a casa todo estaba en paz y creía que tanto su madre como su hermano habían cambiado. Sirius tampoco se lo había contado, era común en él guardarse esas cosas. De todas formas, sabía que no conseguiría nada al hablarlo con otra persona. Al final del día, tendría que seguir conviviendo con Walburga.
El primero de septiembre brillaba en el calendario de los hermanos Black y ambos dieron diferentes tipos de suspiros al salir de la habitación con sus maletas. Sirius siempre consideró a Hogwarts como su escapatoria. Un castillo enorme donde podía estar con sus amigos y no tener ninguna noticia de su madre. Regulus, en cambio, se había encariñado con su vida sin tareas ni estudios. Extrañaría ir a casa de Barty o pasear con Pandora, sobre todo echaría de menos el cuarto en dónde estaban todas sus pinturas. Había elegido un par de materiales para llevar a Hogwarts, pero no era suficiente. Además, odiaba recordar que debería volver a compartir su habitación.
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Hasta el final - Jegulus
Fiksi PenggemarLa vida de Regulus parecía sentenciada. Desde que nació sabía cada paso que debía seguir para conservar el honor de la familia Black. Siempre creyó que podría avanzar por ese camino a la perfección, hasta que James Potter ingresa a su vida y comienz...
