Capitulo 19

33 2 0
                                        

Supe que lo que había hecho no había sido una buena idea cuando mi madre toco a mi puerta a las seis de la tarde y me dijo que Enzo había venido a verme.

-Déjale que pase. -respondí.

Asintió y lo llamó antes de irse de nuevo a la cocina.

-Hola, rubio -le saludé tanteando el terreno.

-Voy a ser directo amor, ¿me has estado evitando?

"Puede" pensé.

-¿Por qué piensas eso? -pregunte.

-Porque por la mañana bajaste antes de lo normal, no fuiste a la cafetería de siempre en los descansos y subiste por el otro camino. Por eso lo pienso. -explicó.

Como le explicó a alguien que quiero que necesito pensar, necesito aclarar mis ideas, necesito saber a quién hacer caso, si al corazón o a la razón.

-Puedes decirme lo que te pasa, por favor. -me suplicó Enzo a la vez que me cogía de las manos.

-No puedo... -mascullé.

-Como tenga que ver con Marc, te juro que...

-No, no, no tiene que ver con él. -mentí.

-Entonces ¿qué es?

-Ya te dije que no te lo puedo decir, si no dime que te ocurre a ti, ¿qué es lo que te preocupa?

-Aún no puedo decírtelo, en tres semanas puede que se aclaren mis dudas, pero por ahora está todo en el aire, solo hay incertidumbre.

-Bueno, entonces cuando tú me diga lo que te ocurre, yo te diré lo que a mí me preocupa.

-Vale, pero no me evites, te necesito cerca. Por favor.

-No me voy a ir, no te volveré a evitar. Te lo prometo.

-Te quiero -susurró.

Con ese te quiero, se me descolocaron más las ideas, y no ayudo a que el corazón y la razón se pusieran de acuerdo.

No basta con decir, Te quiero.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora