Killian
Esos momentos donde eres un interrogante con piernas, brazos y órganos son estresantes y horribles. Mi mente ahora mismo me dice que espere porque es lo más fácil para ambos y lo más razonable y compresivo, pero por otro lado está mi corazón que cada vez que la ve late con tanta fuerza que me llega a asustar en algunos momentos como cuando me mira fijamente o se enfada y pone esa cara que hace que mi corazón se retuerza.
Nunca creí en el amor a primera vista, siendo sincero nunca creí en el amor, mis padres se divorciaron cuando yo era demasiado pequeño como para recordarlo y aunque mi padre no tardo en encontrar a su actual mujer, a la que demuestra su afecto diariamente, al no sentirla a ella como una madre ni nada similar solamente he visto a mis padres discutiendo cada vez que se encuentran en una habitación o a mi madre que cada vez que la visitó me presenta a un hombre nuevo.
Pero aún así cuando la vi en la entrada del instituto el primer día que entré algo me cautivo, no sé si fue su larga melena rubia que se mecía con el viento o sus ojos cuando se encontraron por primera vez con los míos, o si fue cuando hablamos por primera vez y el lado canalla que me había prometido dejar de lado salió de forma automática, pero cada vez que la veía cada día después de ese momento se me hacía imposible no mezclar mi lado canalla con el cariñoso que jamás había visto en mí hasta ahora.
Demasiadas dudas surcaban mi mente y necesitaba hablar con alguien, había pensado hablar con Jordi después de Kamilah en su amigo más cercano pero había escuchado que era ese tipo de amigo que protege demasiado a sus amigas sobre todo a ellas dos, con Kamilah había hablado tras sus vuelta de París, así que la única persona que me queda para hablar es Marc, sé que le caigo bien de modo que voy a intentar hablar con él a ver si me soluciona las dudas que tengo, porque la incertidumbre y la incomprensión no solemos darnos la mano.
Cuando el ascensor se abrió, timbré a la puerta de su casa y Marc me abrió, habíamos quedado para charlar, por su cara estaba segura de a que venía a hablar pero de pronto todas las preguntas que quería hacerle se esfumaron y de mi boca lo único que salió fue una afirmación.
-Quiero a Nia, la quiero como a nadie en el mundo y me está matando no poder estar con ella.
Me esperaba un guantazo, un puñetazo, un empujón pero solo recibí una sonrisa y un simple consejo.
-Ten paciencia, no es que Nia no te quiera, es que hay otro hombre que lleva demasiados años en su corazón y no es tan fácil quitarlo.
ESTÁS LEYENDO
No basta con decir, Te quiero.
RomanceNia lleva enamorada años del mejor amigo de su hermano, Enzo. Tras volver de un viaje de tres meses Enzo ha cambiado, tanto que hasta se ha enfrentado a su mejor amigo para poder estar con ella. Pero cuando un compañero nuevo, con mirada que transpo...
