Salí del ascensor, entré a mi casa y me tumbé en mi cama derrotada, la semana había sido mental y físicamente agotadora, llevaba cinco días sin saber nada de Enzo, pero en mi mente estaba todo el día, me preguntaba como estaría, si me echaría tanto de menos como yo a él, si ya estaría con otra... Unos toques en la puerta me sacaron de mi ensimismamiento y apareció Kamilah que había comido con Marc, y me había esperado mientras iba a recoger mi vestido para la "sorpresa" que Killian me quería dar.
-Cambia esa cara, cielo. -me suplico Kami al verme acurrucada y abrazada a uno de mis cojines.
-¿De verdad necesitó ir a esa "sorpresa"?
-Sí, vas a ir, vas a cambiar esa carita, te vas a arreglar, te vas a poner aún más preciosa de lo que ya eres y vas a disfrutar mucho esta noche.
-Kami, mañana es mi cumpleaños, no me apetece salir hoy.
Sonrió y se acercó. -Vas a disfrutar hoy, y mañana también, te lo aseguro.
Tiró de mí y me levanté. -¿Dónde está el vestido?
Señale la bolsa que lo cubría y que reposaba sobre mi cama. -Perfecto, ahora arréglate, yo voy al cuarto de Marc-
Sonreí y asentí, hice lo que me pidió, me puse el vestido de color morado de manga larga que me había comprado para esta ocasión, me maquille muy natural y me ondule el pelo. Cuando salí de la habitación Kami y Marc estaban besándose apoyados contra la puerta del cuarto de mi hermano.
-Un poco de respeto, por favor. -pedí mientras iba hacia la cocina a por un vaso con agua.
-Lo siento, enana. -contestó Marc antes de acercarse, rodear mi cintura y besarme la mejilla.
Salimos de casa y un coche nos esperaba abajo, durante el viaje Kami me contó que el coche lo había enviado Killian. Llegamos a una urbanización y me empecé a impacientar cuando salimos de ella y en ese momento las casas estaban muy espaciadas entre ellas.
-¿Vamos a tardar mucho más? -pregunté.
-Tranquila enana, en cinco minutos llegamos te lo prometo. -respondió Marc.
Así fue el coche se paró justo frente a un enorme portal negro que se abrió cuando el conductor presionó un mando, estacionamos en el aparcadero cubierto que se encontraba a la derecha del portal, la casa era enorme de color blanco y ventanales negros, toda la casa estaba rodeada por campos muy bien cuidados y fuentes elegantes decoraban el jardín.
Entramos en la casa y todo era moderno siguiendo una línea de colores muy fina: blanco, gris, beis marrón claro... En el interior era igual de amplio que el exterior, la entrada se conectaba con un pequeño salón recibidor a la derecha había varias puertas, la más grande daba al salón comedor y otra puerta en esa estancia conectaba con la cocina, el salón comedor aunque estaba decorado con globos y más decoración el sofá y los muebles eran color gris y los cojines blancos y marrones claritos, la mesa del comedor era blanca y tenía varias sillas de color gris , la cocina era blanca con los agarres en plata.
-¿Te gusta la casa? -me preguntó una voz conocida detrás de mí.
-Es preciosa Killian.
-Pues lo mejor aún está por llegar. Acompáñame.
Miré a Kami y a Marc, pero ambos estaban dirigiéndose a un ventanal enorme que daba al jardín trasero, pero Killian se dirigía al lado contrario donde estaban las escaleras que llevaban a la segunda planta, allí había cinco habitaciones, a la del fondo fue donde se metió Killian, y allí le seguí.
Cuando entré unos brazos rodearon mi cintura, haciendo quedar mi cara muy cerca de la de Killian.
-Hoy no vas a pensar, vas a disfrutar, vas a bailar, vas a cantar y vas a sonreír. ¿Me lo prometes?
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No basta con decir, Te quiero.
RomanceNia lleva enamorada años del mejor amigo de su hermano, Enzo. Tras volver de un viaje de tres meses Enzo ha cambiado, tanto que hasta se ha enfrentado a su mejor amigo para poder estar con ella. Pero cuando un compañero nuevo, con mirada que transpo...
