Capitulo 32

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Salí del ascensor, entré a mi casa y me tumbé en mi cama derrotada, la semana había sido mental y físicamente agotadora, llevaba cinco días sin saber nada de Enzo, pero en mi mente estaba todo el día, me preguntaba como estaría, si me echaría tanto de menos como yo a él, si ya estaría con otra... Unos toques en la puerta me sacaron de mi ensimismamiento y apareció Kamilah que había comido con Marc, y me había esperado mientras iba a recoger mi vestido para la "sorpresa" que Killian me quería dar.

-Cambia esa cara, cielo. -me suplico Kami al verme acurrucada y abrazada a uno de mis cojines.

-¿De verdad necesitó ir a esa "sorpresa"?

-Sí, vas a ir, vas a cambiar esa carita, te vas a arreglar, te vas a poner aún más preciosa de lo que ya eres y vas a disfrutar mucho esta noche.

-Kami, mañana es mi cumpleaños, no me apetece salir hoy.

Sonrió y se acercó. -Vas a disfrutar hoy, y mañana también, te lo aseguro.

Tiró de mí y me levanté. -¿Dónde está el vestido?

Señale la bolsa que lo cubría y que reposaba sobre mi cama. -Perfecto, ahora arréglate, yo voy al cuarto de Marc-

Sonreí y asentí, hice lo que me pidió, me puse el vestido de color morado de manga larga que me había comprado para esta ocasión, me maquille muy natural y me ondule el pelo. Cuando salí de la habitación Kami y Marc estaban besándose apoyados contra la puerta del cuarto de mi hermano.

-Un poco de respeto, por favor. -pedí mientras iba hacia la cocina a por un vaso con agua.

-Lo siento, enana. -contestó Marc antes de acercarse, rodear mi cintura y besarme la mejilla.

Salimos de casa y un coche nos esperaba abajo, durante el viaje Kami me contó que el coche lo había enviado Killian. Llegamos a una urbanización y me empecé a impacientar cuando salimos de ella y en ese momento las casas estaban muy espaciadas entre ellas.

-¿Vamos a tardar mucho más? -pregunté.

-Tranquila enana, en cinco minutos llegamos te lo prometo. -respondió Marc.

Así fue el coche se paró justo frente a un enorme portal negro que se abrió cuando el conductor presionó un mando, estacionamos en el aparcadero cubierto que se encontraba a la derecha del portal, la casa era enorme de color blanco y ventanales negros, toda la casa estaba rodeada por campos muy bien cuidados y fuentes elegantes decoraban el jardín.

Entramos en la casa y todo era moderno siguiendo una línea de colores muy fina: blanco, gris, beis marrón claro... En el interior era igual de amplio que el exterior, la entrada se conectaba con un pequeño salón recibidor a la derecha había varias puertas, la más grande daba al salón comedor y otra puerta en esa estancia conectaba con la cocina, el salón comedor aunque estaba decorado con globos y más decoración el sofá y los muebles eran color gris y los cojines blancos y marrones claritos, la mesa del comedor era blanca y tenía varias sillas de color gris , la cocina era blanca con los agarres en plata.
-¿Te gusta la casa? -me preguntó una voz conocida detrás de mí.

-Es preciosa Killian.

-Pues lo mejor aún está por llegar. Acompáñame.

Miré a Kami y a Marc, pero ambos estaban dirigiéndose a un ventanal enorme que daba al jardín trasero, pero Killian se dirigía al lado contrario donde estaban las escaleras que llevaban a la segunda planta, allí había cinco habitaciones, a la del fondo fue donde se metió Killian, y allí le seguí.

Cuando entré unos brazos rodearon mi cintura, haciendo quedar mi cara muy cerca de la de Killian.

-Hoy no vas a pensar, vas a disfrutar, vas a bailar, vas a cantar y vas a sonreír. ¿Me lo prometes?

No basta con decir, Te quiero.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora