Capitulo 5

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Tras aquel día, no volvió a suceder nada, Marc no se enteró de lo que ocurrió en la fiesta y todo estaba bien.

Aunque como bien sabían Jordi y Kami, para mí no estaba bien.

Dentro de dos días volveríamos a clase y hoy tenemos la última fiesta, la gran fiesta.

Yo me estaba preparando para ir cuando alguien toco a mi puerta, al pasar vi a Marc muy arreglado con un traje azul y camisa abierta un par de botones blanca.

-Qué guapo. -le dije.

-Gracias, enana. -miro hacia mi cama donde estaba lo que yo llevaría. -Tú también vas a ir preciosa.

-Gracias. ¿Querías algo?

-Sí. Tú vas a ir a la fiesta de la playa, ¿no?

Asentí.

-Yo no voy a poder ir, una amiga me ha dicho de otra fiesta y prefiero ir esa, así que te tendrá que llevar Enzo. -me dijo.

-¿Enzo?

-Sí, él va a ir. ¿Hay algún problema? -preguntó extrañado.

-No ninguno. Pasátelo bien en la fiesta.

-Igualmente.

Me dio un beso en la frente y se fue.

Yo acabé de arreglarme con un maquillaje veraniego en celeste, y un vestido muy pegado y corto de seda blanca, y sandalias de tacón con lentejuelas.

Cuando acabe de arreglarme cogí mi bolso, me despedí de mi madre porque mi padre estaba en una operación, y salí.

Timbre y abrió Maria, su limpiadora, al estar tan poco tiempo en casa la necesitaban.

-Hola María, ¿está Enzo en casa? -pregunté.

-Sí, está su cuarto, pasa.

Me dejo pasar, y  me dejo ir a mí sola hasta su cuarto, toque a la puerta y me mandó pasar.

-Hola rubio - saludé.

-Princesa. -contestó en modo de saludo. -Joder, me mató el hijo de puta este.

Yo me reí por su mal perder, y supe que no le hizo mucha gracia por la mirada que me echo.

-Estás muy guapa. -me dijo.

-Lo mismo digo. -le dije al verlo con un pantalón de chándal blanco y una camiseta azul cielo.

-No es mucho del tema de la fiesta, pero va conmigo.

-Cierto.

Ambos nos quedamos en silencio, y mientras él se acercaba a la puerta me dijo.

-Vamos juntos hasta allí, pero intenta alejarte de mí, no quiero que vuelva a pasar. -eso dolió, y mucho.

Asentí y nos fuimos.

La fiesta se celebraría en la playa privada de Max, un compañero de Marc y Enzo.

Al llegar, Belmont, nos dejó en la puerta, entramos y cada uno se fue por su lado, y me encontré a Jordi en la barra.

Nada más llegar, Jordi se dio cuenta de quién faltaba.

-¿No venías con Enzo?

-Sí, pero me ha dicho que cada uno vaya por su lado, para que no vuelva a pasar.

-Qué cobarde es el cabrón.

-No lo llames así. -le advertí.

-Vale, vale. ¿Una copa?

No basta con decir, Te quiero.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora