𝗖𝗦» Rosé ya no tiene 18, no ama los viernes, pero sí la pizza y los cómics. Algunas cosas no cambian.
Jisoo por su parte... sigue siendo una destacada maestra, todo lo destacada que puedes ser trabajando en una escuela secundaria de Los Ángeles...
Han pasado dos días sin noticias de Harry, sin noticias de Haein, sin... nada
Estoy destrozada. Me quitaron a MI hijo, él era todo lo que tenía, es que podría haberme asesinado a mi, pero... ¡Joder! ¡¿Qué puta culpa tenía Harry?!
Jisoo se culpa, pero no es su culpa. Haein es un enfermo. Ni ella ni Harry ni nadie de nosotros tiene la culpa aquí.
—¿Rosé? He encontrado la dirección de Junho —murmura Jimin—. Bueno, los abogados de papá lo han hecho... ¿quieres?
Me levanto rápidamente.
—Vamos.
Bajamos y veo a Jisoo sentada en el sofá llorando mientras Jennie la consuela. Tampoco ha sido fácil para ella.
Me acerqué a ella y me agaché a su altura, Jisoo me miró directo a los ojos, me acerqué a su mejilla y la besé cortamente.
—Te quiero —susurré—, ya vuelvo.
—¿A dónde vas? —preguntó y me levanté.
—A caminar.
Salí del departamento con Jimin tras de mí.
—¿Por qué no le dijiste? —él preguntó rápidamente— ¡Tú jamás mientes!
—Porque voy a matar a ese desgraciado hijo de puta y no la quiero en medio.
—¡Eso es mentira! —gruñe molesto y subimos a la camioneta—. Dime la verdad.
—¡Es porque no quiero que me convenza de no ir! Quiero recuperar a Harry —es mi turno de gruñir molesta— ¡No dejaré que le hagan daño!
—Conduce antes de que me arrepienta de siempre acompañarte a la muerte.
—No dejaré que te hagan daño —murmuré.
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Al llegar a la casa donde Junho vive decidí tomar un arma que había en la guantera.