Jungkook siempre aceptó lo inusual que él era, pero a veces se preguntaba qué clase de persona veían en él que lo catalogaban como raro.
-Soy agnóstico pero ahora mismo... ¡Dios, dime el nombre de ese chico!
-¿Él? Se llama Park Jimin.
-De hecho, hay...
Que las emociones sean maestros que nos enseñen cómo habitarnos mejor.
Nunca podré ser todas las vidas que quiero. Pero puedo ser muchas versiones de mí mismo.
Porque algún día seremos viejos y no quiero vivir de arrepentimientos.
Sólo piénsalo; Eres o estás demasiado viejo, demasiado pobre, demasiado enfermo, demasiado cansado o demasiado algo para darle un nuevo rumbo a tu vida.
Hoy quiero darle un nuevo rumbo.
Hoy comienzo mi primer año en la Universidad y sé que será un gran año. ¡De eso estoy seguro!
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—De nuevo bailándole a la vida.—escuché al señor Harry y quité el auricular que tenía en mi oído.
—Vamos inténtelo.—respondí al momento de pasarle un auricular.—¡No huya!—seguí entre risas al ver que corría de mí.
El señor Harry era mi jefe y dueño del restaurante familiar Donuts & coffee. Alto, cabello oscuro y ojos color miel.
Yo trabajaba ahí por las mañanas y por las tardes, de ahora en adelante, iría a la Universidad.
—No hay de otra, tendré que poner el altavoz.—seguí al momento en que coloqué mi celular en la barra y puse la canción New Romantics de Taylor Swift.
We're so young But we're on the road to ruin We play dumb But we know exactly what we're doin' We cry tears of mascara in the bathroom Honey, life is just a classroom
Somos tan jóvenes Pero todos vamos camino hacia la ruina Nos hacemos los tontos Pero sabemos exactamente lo que estamos haciendo Lloramos lagrimas de rímel en el baño Cariño, la vida es solo un salón de clases
Comencé a cantar sin pausas a la canción, y el señor Harry me grababa con su celular. Hanny, mi compañera de trabajo, me hizo segunda tomando el trapeador que tenía en sus manos y comenzamos como todos los días con nuestro concierto privado.
—Bien, ahora hay que terminar de limpiar. Tenemos que abrir en menos de veinte minutos.—el señor Harry nos interrumpió entre risas.
A decir verdad, yo amaba mi trabajo. Mis compañeros y mi jefe. El olor a café por las mañanas y saludar a nuestros clientes.
No hay sensación más hermosa que sonreír y que te sonrían de vuelta.
—Café latte, waffles en forma de ositos y trozos de fresas, ¿cierto?