Love Wins All—IU
Solía morder las partes muertas de mis uñas. Supongo que era satisfactorio desenterrar una parte de mí para sentirme vivo. Solía rascar con fuerza mi cabello, como si tratara de desenterrar mi cerebro para encontrar una idea revolucionaria que me sacara de este agujero. Mi piel estaba muerta. Mi cabello ya no crecía. Todo era un bucle sin salida.
Eso me hizo pensar en el tiempo y en cómo la tierra es moldeada por el viento y la lluvia. Estaba tan perdido que no podía ver nada más. Creía que era el único que se sentía de esa manera. Pero había alguien en mi tristeza, y me miraba, y la oscuridad desaparecía cuando sus ojos brillaban como estrellas. No le importó hacer sangrar sus dedos con tal de escarbar y encontrar una salida. Y ese mundo que desconocía, me lo mostró.
Su cuerpo estaba lastimado, sus pies andaban descalzos, pero su corazón estaba vivo. Tan vivo como para darle sentido a la palabra paciencia, tan vivo como para abrazarme con fuerza. Tan vivo como para amarme cuando ni siquiera yo sabía cómo hacerlo.
Me desperté sintiendo la vibración del despertador que Jungkook me regaló bajo mi almohada. Aún medio adormilado, extendí la mano y lo apagué. Abrí los ojos lentamente, acostumbrándome a la tenue luz que entraba por la ventana. Nuevamente tomé el despertador entre mis manos y sonreí. Siempre creí que era la clase de persona que no podía tener cosas como estas, que era inútil, pero él me enseñó que podía hacer cualquier cosa que yo quisiera.
Al caminar hacia la cocina, noté el familiar aroma dulce que llenaba el aire. Jungkook... no, mi novio, estaba allí, como siempre, preparándonos el desayuno. Pero esta vez, el olor era diferente, era más afrutado y fresco.
Al entrar, lo vi demasiado concentrado en lo que sea que estuviera haciendo. Cuando me vio, sus ojos se iluminaron y una suave sonrisa apareció en su rostro. Me hizo una señal con la mano, invitándome a acercarme. Así que lo hice y le di un beso en la mejilla, sintiendo el calor de su piel contra la mía. Cosa que lo hizo ponerse rojo como tomate y cosa que me hizo sonreír aún más. Le señalé las gelatinas que estaba haciendo con una expresión de curiosidad, y él las acercó un poco más a mí para enseñármelas.
—¿Puedo probar? —pregunté, mientras observaba los detalles que tenían; algunas con flores y otras con sabores de incluso tres colores.
—¿Qué opinas, saben bien?
—Están riquísimas, pero ¿por qué hiciste tantas? —llevé la vista a la mesa donde había más de cien.
—Los padres de Yoongi no quieren que estudie música, así que dejaron de pagarle la matrícula. La vez pasada, tu padre se la pagó con tal de sacarle información, pero nuevamente hay que cubrirla, así que pensé en una forma de ayudarlo y esto fue lo único que se me ocurrió.
Algo en mi pecho se revolvió; no era un dolor, era algo más allá de lo humano.
—¿Y por eso te despertaste tan temprano? ¿Venderás gelatinas para pagarle la matrícula?
—Sé que no es mucho, pero con esto y el puesto de globos, creo... creo que funcionará.
¿Mucho?
Jungkook era la clase de persona que quería salvar a todo el mundo, olvidándose de que solo tenía que cuidar de él.
—Aún es temprano, ¿por qué no tomamos el carrito de compras y vamos juntos a vender las gelatinas? —sugerí, y él sonrió de una forma que hasta sus ojos lo hicieron.
—Esa es una gran idea.
Fui por el carrito de compras con el que Jungkook me había llevado al baile el cual estaba estacionado afuera de la casa. También corté algunas flores del jardín trasero para adornarlo un poco, y cuando estuvo listo, entre los dos acomodamos las gelatinas dentro y nos turnábamos para empujar el carrito.
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LOS SONIDOS DEL SILENCIO
FanfictionJungkook siempre aceptó lo inusual que él era, pero a veces se preguntaba qué clase de persona veían en él que lo catalogaban como raro. -Soy agnóstico pero ahora mismo... ¡Dios, dime el nombre de ese chico! -¿Él? Se llama Park Jimin. -De hecho, hay...
