Because Of You

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Because Of You—Kelly Clarkson

Como un enfoque nítido en un mundo borroso. Mi padre nunca me dio amor, solo odio. Durante años me pregunté si alguna vez me vio como su hijo, o si para él solo fui una sombra más en su vida, una de la que tenía que deshacerse.

Y de los pocos recuerdos que me quedan, está el del Día del Padre en la escuela: las sillas ocupadas por otros, mientras la mía permanecía siempre vacía. Me pasaba los días preguntándome por qué. ¿Qué había hecho para que me rechazara? ¿Por qué era tan fácil para él irse? ¿Por qué... no me amaba?

Las noches eran frías, llenas de gritos que deseaba poder soltar. A veces sus palabras eran las únicas que existían en mi cabeza, las mismas que me obligó a memorizar. Me arrodillaba repitiéndolas, como si con el tiempo fueran a doler menos. Pero mis rodillas también dolían, de tanto rogarle a Dios que me escuchara, que hiciera que todo parara.

Pero con el tiempo entendí que él nunca fue mi padre, al menos no en el sentido real de la palabra. Porque "padre" implicaba amor, protección y presencia. Y él no fue nada de eso. Solo un extraño con el mismo apellido que yo.

Un asesino... con el mismo apellido que yo.

Las lágrimas casi impedían que viera el camino que habíamos recorrido en aquella camioneta. Mis manos luchaban por deshacerse del nudo que ataba mis muñecas tras mi espalda. Mi cuerpo trataba de acercarse al de Jungkook, aún caliente pero inconsciente. Mis pies intentaban alcanzar a Beomgyu para cubrir el costado de donde aún emanaba sangre por aquel disparo.

Y mis gritos internos rogaban por ser escuchados.

Pero solo podía ver las gesticulaciones en los rostros de mi padre y de Kai; este último iba manejando mientras mi padre ocupaba el asiento del copiloto. Las sonrisas que se daban. Las miradas que se lanzaban. Viéndome de vez en cuando por el retrovisor sonriendo.

No pasó mucho tiempo hasta que llegamos a la granja principal de mi padre. La nieve de la madrugada se había calmado solo un poco, permitiéndome ver aquel lugar lleno de escombros y ganado muerto. Era frío, aterrador y con un olor casi insoportable.

Unos sujetos que no reconocí abrieron las puertas de la camioneta. Primero bajaron a Jungkook y después regresaron por Beomgyu. Pero mi padre fue quien me jaló del brazo para sacarme de allí y luego tomó mi cabello, arrastrándome hasta el interior de un almacén descuidado, con suelo de tierra y paredes de madera desgastada.

Todos aquellos sujetos salieron, dejándome solo con mi padre y Kai, quienes primero encendieron algunas velas y después tomaron un vaso de licor.

—Cuánto tiempo sin verte, hijo. —Sonrió antes de arrojar el vaso contra la pared, haciendo que el vidrio se rompiera en mil pedazos—. ¡No tienes idea de lo mucho que odio tener que hablar tu maldita lengua!

Sus ojos se agrandaron y sus cejas formaron una perfecta "V". Caminó rápido hasta donde yo estaba, sentado en una silla, y de una patada la tumbó, haciéndome caer al suelo sin posibilidad de levantarme, pues mis manos seguían atadas.

—¡Habla, maldito maricón! —señaló, agarrándome del cabello con tanta fuerza que sentí que lo arrancaría—. ¡Te estoy diciendo que hables, pedazo de inútil! —siguió, esta vez azotando mi cara contra el suelo.

"Aférrate a una salida, aunque aún no puedas verla. Porque te juro que la hay."

Recordé lo que Jungkook me había dicho solo unas horas antes. Pero entonces lo vi al otro lado del almacén, con los ojos cerrados, su cuerpo tirado... y mi corazón muriendo con él.

LOS SONIDOS DEL SILENCIOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora